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En la Escritura, “fornicación” no debe entenderse únicamente como el acto sexual cometido fuera de los límites establecidos por Dios. El término bíblico "porneia" tiene un alcance más amplio: comprende diversas formas de inmoralidad, impureza y perversión sexual que contradicen el diseño santo de Dios para la sexualidad humana. Por eso, la fornicación no siempre se presenta con rostro descarado; con frecuencia se disfraza, se justifica, se intelectualiza y hasta se convierte en entretenimiento. El pecado rara vez llega diciendo: “Soy pecado”. Prefiere ponerse una máscara y pedir que lo llamemos libertad, madurez, humor o amor.La Biblia nos advierte: “Huid de la fornicación” (1 Co.



