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Históricamente, se ha tendido a hacer una distinción entre el clero, que supuestamente dedica su vida entera al servicio de Dios, y los laicos, quienes solo lo harían de manera parcial, reservando parte de su vida para lo "secular". En esta visión, pastores y misioneros serían los verdaderos siervos "de tiempo completo", mientras que el resto de los creyentes participa en la vida cristiana solo de forma complementaria.Pero este concepto es ajeno al pensamiento reformado. La Reforma Protestante, y particularmente la enseñanza de Juan Calvino, rechazó esta distinción entre clero y laicado. Para Calvino y otros reformadores, cada cristiano es llamado a servir a Dios en su esfera de vida, ya sea en el ministerio, la familia, el trabajo o la comunidad. Todos los aspectos de la vida son áreas en las que el cristiano debe ejercer su sacerdocio, reflejando la gloria de Dios.LA CARNALIDAD NO ESTÁ EN LAS COSASUna perspectiva secularizada tiende a considerar ciertas actividades o ámbitos de la vida como inherentemente "carnales" o "mundanas". Sin embargo, en la cosmovisión reformada, el problema de la carnalidad no reside en las cosas mismas, sino en la actitud del corazón. Comer, trabajar, descansar o disfrutar de la creación no son actividades menos espirituales que orar o predicar si se hacen para la gloria de Dios (1 Corintios Bajo la doctrina del sacerdocio universal, no existe un ámbito que se pueda considerar exclusivamente "secular" y, por tanto, fuera del señorío de Cristo. El apóstol Pablo, en Colosenses LO MUNDANO NO ESTÁ FUERA DEL TEMPLOLa distinción entre lo sagrado y lo secular ha llevado a muchos a pensar que lo mundano está “fuera del templo” y que solo las actividades relacionadas con el culto o la iglesia son verdaderamente sagradas. Sin embargo, la Escritura nos muestra que Dios es Señor sobre todas las cosas. El cristianismo no es una actividad dominical ni una función exclusiva de los líderes eclesiásticos, sino un estilo de vida que permea cada acción y pensamiento, desde el trabajo hasta el descanso, y desde la vida privada hasta la pública. Cristo derribó el muro de separación entre lo sagrado y lo profano, haciendo de todos los creyentes su templo viviente (1 Corintios LA CONSAGRACIÓN ES UN ESTILO DE VIDAFinalmente, la doctrina del sacerdocio universal nos lleva a entender que la consagración no es un acto esporádico o limitado a momentos específicos, ni un estatus que alcanzan sólo los líderes religiosos, sino que se trata de un estilo de vida. Romanos



