Show notes
El cuerpo es una de las puertas de entrada al interior. Percibiendo las sensaciones físicas tomamos contacto con “eso” que en nosotros percibe todo: la consciencia testigo.
Pausadamente recorremos cada parte del cuerpo, con paciencia y ternura. Reconocemos nuestro cuerpo y nos reconocemos en él. Nos abrimos a las experiencias más sutiles y descansamos en la respiración.



