Show notes
El agua es un signo de vitalidad. En algún punto es cierto que “somos agua” ya que gran parte de nuestro cuerpo está formado por agua. En un sentido metafórico podemos pensar que el agua es pura receptividad, y al mismo tiempo, es fortaleza. El agua siempre busca lugar, tiende a expandirse, al igual que la consciencia o la luz.
El agua tiene movimiento, en la superficie podemos ver algún leve oleaje y en otros momentos movimientos intensos, pero en lo profundo, siempre hay serenidad.
Contemplamos la imagen del agua al mismo tiempo que nos devuelve a tomar contacto con nuestra propia naturaleza.



