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Cuando comenzamos a meditar con regularidad se dan ciertos cambios a nivel cerebral. La neurociencia (Hervás et.al, 2016) ha demostrado que hay tres componentes principales que inducen mejorías en el cuerpo y la mente. Estos serían: la mejora del control atencional, una mayor capacidad de regulación emocional y una transformación de la autoconsciencia. Gracias a la interacción de estos componentes se comienzan a expresar cambios más observables y concretos dentro de nuestra vida diaria. Los beneficios serían los siguientes: Mejora en la capacidad de focalización atencional (capacidad de discriminación de estímulos); Mejora en la memoria de trabajo y la memoria específica; disminución de la divagación mental (la divagación llegaría a consumir hasta el 50% de nuestra actividad mental habitual diurna); mejora la regulación emocional y aumento de las emociones positivas; mejora en la reevaluación positiva (capacidad de reconstruir la interpretación de sucesos estresantes de forma que nuestra respuesta a ellos se modifique); reducción de los pensamientos repetitivos negativos (rumiación o la preocupación); disminución de la reactividad, cognitiva y emocional (no "reaccionar" a la situación, saber mantener distancia entre ella y yo); cambios positivos en aceptación y en autocompasión.En cuanto a enfermedades psicológicas y físicas: Mejora de síntomas y trastornos depresivos (afecto positivo y las cogniciones positivas); reducción sustancial de los síntomas de la ansiedad y síntomas depresivos comórbidos; mejora en adicciones (mejora en recaídas y disminuye la cantidad de ingesta de sustancias) mejora del sistema inmunitario (debido a la falta de estrés); mejora en pacientes con dolor crónico (síntomas físicos como psicológicos); mejora síntomas psicológicos de personas que sufren cáncer (ansiedad, depresión, problemas emocionales).Todo lo que mencioné surge del siguiente artículo: Hervás, G., Cebolla, A., & Soler, J. (2016). Intervenciones psicológicas basadas en mindfulness y sus beneficios: estado actual de la cuestión. Clínica y salud, 27(3), 115-124.



