Show notes
Casi todo lo que ocupa nuestra mente puede describirse con una sensación física. Asociamos por ejemplo la serenidad, la calma, a la quietud, a un paseo cadencioso, sin prisa, al descanso del cuerpo. Vinculamos nuestra sensación de agitación con movimientos cortos, rápidos, desordenados… Y una de las sensaciones físicas más evocadoras de lo que percibimos interiormente es la del frío. El frío que nos sorprende, que nos impacta.

