Show notes
He predicado en muchas celebraciones de quince años, y he exhortado a muchas jóvenes a temer y honrar al Señor en sus vidas; pero esta vez, además de ser el predicador, me tocó ser el padre de la quinceañera. Y mientras la miro, recuerdo lo que dice el sabio en Eclesiastés: “vanidad de vanidades… todo es vanidad” (Ec.



