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En 2019, la cantante cristiana Christine D'Clario generó controversia cuando, al orar por la sanidad de un amigo, expresó: "No aceptaremos un no por respuesta". Este tipo de declaración plantea preguntas profundas sobre la actitud correcta que debemos tener al orar. ¿Es esta una expresión de fe o una postura que contradice la enseñanza bíblica?La Escritura enseña que debemos orar con fe (Santiago ¿CON QUIÉN CREES QUE ESTÁS HABLANDO?Cuando oramos, nos dirigimos al Dios soberano, sabio y bueno, que gobierna el universo con justicia perfecta. No es un genio en una lámpara que concede deseos; es el Creador del cielo y de la tierra, cuyo propósito eterno es siempre para su gloria y el bien de su pueblo (Romanos Por tanto, nuestra actitud debe ser la de hijos que confían plenamente en su Padre, no de consumidores que negocian una transacción. La Escritura nos recuerda: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.” (1 Pedro CLAMAR, NO DEMANDAR.La oración es clamar ayuda, no proponer una transacción. Pedimos con confianza, pero siempre bajo la luz de su voluntad soberana. Cuando decimos "sea hecha tu voluntad" (Mateo Orar es pedir un favor, no demandar un derecho. Nadie tiene derecho a exigirle a Dios; todo lo que recibimos de Él es por pura gracia. Recordemos las palabras del apóstol Pablo: “¿Quién eres tú, para que alterques con Dios?” (Romanos "SEA HECHA TU VOLUNTAD"La oración es uno de los privilegios más preciosos de la vida cristiana. Es la oportunidad de presentarnos ante el trono del Dios Todopoderoso, quien nos invita a hablarle como Padre amoroso. Sin embargo, nuestra actitud al orar revela mucho sobre nuestra teología y comprensión de quién es Dios. ¿Es Él un sirviente celestial obligado a satisfacer nuestras exigencias? ¿O es el Soberano Señor que obra conforme a su voluntad perfecta y sabia?Más importante que las palabras que usamos o la postura que adoptamos al orar, es nuestra actitud ante Dios. La oración es el acto humilde de reconocer nuestra dependencia absoluta del Señor, confiando plenamente en su voluntad perfecta. Dejemos de lado las demandas y abracemos la paz que trae decir con reverencia: "Sea hecha tu voluntad, Señor".La verdadera fe no busca controlar a Dios, sino descansar en Él y honrarle a Él.



