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¿ESTAS BUSCANDO BIEN?"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" (Mateo Jesús nos presenta en este pasaje una promesa divina que resuena con esperanza: "buscad y hallaréis". Sin embargo, estas palabras también son una invitación a reflexionar profundamente sobre el carácter de nuestra búsqueda y a responder con discernimiento, responsabilidad y urgencia.1) HAY QUE BUSCAR LO QUE VALE LA PENALa vida está llena de muchas cosas que podemos buscar: éxito, reconocimiento, riqueza, y placeres efímeros. No obstante, Jesús nos llama a buscar lo que verdaderamente vale la pena, aquello que tiene valor eterno. Es un llamado al discernimiento, a diferenciar entre lo pasajero y lo perdurable.En este sentido, necesitamos sabiduría para saber qué buscar. No todas las búsquedas conducen a la vida; algunas llevan a la frustración y a la insatisfacción. El apóstol Pablo nos advierte que debemos "poner la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra" (Colosenses 2) HAY QUE BUSCAR EN EL LUGAR CORRECTOMuchas veces buscamos en los lugares equivocados. Como seres humanos caídos, es fácil dirigir nuestra búsqueda hacia el mundo, esperando que nos ofrezca lo que solo Dios puede dar. Buscamos significado en lo creado en vez de en el Creador. Pero Jesús nos da una perspectiva celestial: nuestra búsqueda debe estar centrada en el reino de los cielos.El reino de Dios es el lugar correcto para dirigir nuestros corazones y esfuerzos. Jesús nos recuerda: "No os hagáis tesoros en la tierra... sino hacéos tesoros en el cielo" (Mateo 3) HAY QUE BUSCAR EN EL ORDEN CORRECTOJesús nos da una clave fundamental en el Sermón del Monte: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo Nuestro problema no es que busquemos demasiado, sino que buscamos mal. Dios no está en contra de que busquemos cosas buenas para nuestra vida, como el bienestar, la salud o la seguridad, pero nos llama a ponerlo a Él en el primer lugar. Es en ese orden donde todas las demás cosas adquieren su verdadero valor. Si hacemos de Dios nuestra primera búsqueda, hallaremos que Él es suficiente para todas nuestras necesidades.4) HAY QUE BUSCAR DILIGENTEMENTEEl verbo "buscar" en el texto implica una búsqueda continua, con diligencia y perseverancia. No es un simple intento pasajero; es un esfuerzo persistente, lleno de responsabilidad y urgencia. Jesús añade dos acciones más: "pedid" y "llamad". Estas palabras nos enseñan que la búsqueda espiritual requiere esfuerzo. No se trata de una búsqueda pasiva, sino activa.Dios no esconde Su rostro de aquellos que lo buscan con sinceridad. En Hebreos Que nuestra oración diaria sea esta: "Señor, enséñanos a buscarte por encima de todo, a valorarte más que cualquier otra cosa, y a buscar con diligencia Tu reino, sabiendo que en Ti lo hallamos todo".



