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Un asunto clave para vivir el cristianismo y madurar en la fe, es fundamental entender que la verdadera "casa de Dios" no es un edificio, sino el pueblo de Dios, la iglesia. Aunque los templos son útiles para las reuniones de adoración y el ministerio, no son el único lugar donde está Dios presente, y ni siquiera el principal escenario donde los creyentes en Jesús deben vivir el cristianismo. Este malentendido proviene de una visión limitada y errónea de lo que significa ser parte de la iglesia y de cómo Dios habita en medio de su pueblo.Consideremos algunas realidades respecto a este asunto:{1} La iglesia es la gente, el templo es el edificioLa palabra "iglesia" en el Nuevo Testamento se refiere siempre a la asamblea de los creyentes, no al lugar donde se reúnen. En 1 Corintios {2} La iglesia es santa dentro y fuera del temploLa santidad de la iglesia no se limita a los momentos de adoración dentro de un templo. En 1 Pedro {3} La iglesia necesita más que un temploEl enfoque en el templo como la "casa de Dios" puede llevar a una fe superficial y limitada. La iglesia, como cuerpo de Cristo, necesita más que un edificio para cumplir su misión. Necesita compromiso, enseñanza, comunidad, discipulado y servicio. En Mateo {4} El templo no es la casa de DiosEl concepto del templo como la "casa de Dios" proviene del Antiguo Testamento, donde el tabernáculo y luego el templo en Jerusalén eran lugares donde Dios manifestaba su presencia de manera especial. Sin embargo, con la venida de Cristo, este enfoque cambió. Jesús mismo declaró en Juan La verdadera iglesia vive su fe cada día, no solo en el templo, sino en cada rincón de su vida. Que seamos una iglesia que adora a Dios en espíritu y en verdad, dentro y fuera del templo, en cada momento y en cada lugar.Líbrenos Dios de ser espirituales en la selfie pero carnales en las sombras, avivados en la verbena pero adormilados en la batalla, aficionados a un show dominical pero adaptados al mundo en el quehacer semanal... hay un nombre para eso: AUTOENGAÑO. Líbrenos Dios de ese autoengaño."Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." (Santiago



