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La palabra de Dios, que es viviente y eficaz, destroza el engaño del pecado - (Heb.La palabra de Dios; que es viviente y eficaz, dispersa el engaño de las circunstancias - las situaciones adversas, las calamidades e incluso las cosas buenas pueden ser engañosas - alguien podría interpretar la enfermedad como "mala suerte" y la riqueza como "favor divino" - pero los creyentes en Jesús no andamos por vista; no medimos el amor de Dios en proporción a las comodidades que podamos disfrutar, ni dudaremos de su bondad por causa de las leves tribulaciones momentáneas - angustia, hambre, tribulación e incluso muerte, no habrán de ser motivos para caer en incredulidad, queja o rebelión - hombres como Noé, Abraham y Moisés nos sirven de ejemplos de perseverancia, obediencia y esperanza por encima de las circunstancias y apesar de las adversidades (Heb.La palabra de Dios, que es viviente y eficaz, nos libra del engaño del corazón - el corazón humano, dada la corrupción y sus debilidades, tiende a la inconstancia y a la ignorancia (Heb.Un corazón sin Dios es una roca de incredulidad, vanalidad y engaño - pero el poder Divino puede ablandar el más duro pedernal y dar vida nueva a un corazón endurecido.



