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Me siento inspirado con esta gran historia de resiliencia, segundas oportunidades e innovación. Adolf, el creador de Adidas, me traslada a mi pueblo y la crisis de mi país para decirme “¡Si se puede! Que la crisis no te limite, puedes hacerlo”.
Con una facturación anual de más de 23.000 millones de euros y 60.000 empleados en todo el mundo, Adidas es una de las empresas deportivas más exitosas. Sin embargo, todo comenzó como una empresa familiar, impulsada por la creatividad y la pasión de un hombre alemán llamado Adolf Dassler.
Adolf Dassler hizo su primer par de zapatillas deportivas a mano mientras vivía en una pequeña aldea rural de Baviera. Antes de convertirse finalmente en un éxito mundial, su empresa estuvo a punto de quebrar en varias ocasiones. Su extraordinaria vida es una historia de inventiva, imaginación y, lo más importante, amor por los deportes.
Adolf Dassler era el menor de cuatro hermanos, le decían Adi. Nació en la localidad alemana de Herzogenaurach. Su madre, Pauline, supervisaba la empresa de lavandería familiar y su padre, Christoph, trabajaba como sastre. Después de terminar la escuela secundaria, Adi decidió seguir el consejo de su padre y comenzar un curso para convertirse en panadero. A pesar de completar esta formación, llegó a la conclusión de que aprender a hacer zapatos sería más interesante que producir pan. Así decidió formarse en este oficio.
El principal interés de Adi, eran los deportes. Participó y compitió en una variedad de deportes, incluyendo atletismo, fútbol, boxeo, hockey sobre hielo, esquí y saltos de esquí. Estuvo expuesto a tantos deportes diferentes que pudo hacer un descubrimiento crucial que luego serviría como base de su éxito: vio que prácticamente todos los deportistas usaban el mismo calzado.
El ejército alemán lo reclutó en las etapas finales de la Primera Guerra Mundial, lo que le impidió iniciar un negocio a partir de su concepto de calzado deportivo. Cuando regresó a Herzogenaurach, durante la recesión económica de la posguerra que se había apoderado de Alemania. Era difícil encontrar trabajo, pero Adi, decidido no dejar morir su ambición, transformó el viejo cobertizo de lavandería fuera de la casa de la familia Dassler en un taller de calzado. Con su conocimiento recién adquirido de la fabricación de calzado, reparó calzado para la población local y así ganar dinero.
Como resultado, finalmente se le dio la oportunidad y los medios para crear sus primeros modelos de calzado deportivo especializado. Uno de sus primeros inventos fue un par de zapatillas deportivas con pinchos para jugadores de atletismo; en ese momento, esta era una idea completamente nueva para el deporte. Tenían puntas de metal forjadas a mano que fueron proporcionadas por el herrero del vecindario.
Era tan creativo con sus métodos de producción como con sus diseños de zapatos. Conectó una fresadora de cuero a una bicicleta que pedaleaba el primer empleado de la empresa para superar los problemas provocados por un suministro eléctrico inestable.
Con el tiempo, Adi y su hermano mayor, Rudolf Dassler, a quien tamben lo apodaban Rudi, registraron su empresa como “Gebrüder Dassler, Sportschuhfabrik, Herzogenaurach” (también conocida como “Dassler Brothers”). Su pequeña empresa tenía tres trabajadores en una fábrica de una sola habitación donde fabricaban zapatos deportivos con clavos y botas de fútbol de cuero con tachuelas abrochadas. Los hermanos se mudaron a una instalación más grande en Herzogenaurach a medida que la empresa crecía y la economía en Alemania comenzaba a reactivarse. Allí, hicieron inversiones en nuevos equipos y aumentaron la producción.



