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Durante varios días hemos estado reflexionando sobre la persona del Mesías, el ungido de Dios, enviado a la Tierra para redimir nuestros pecados y ofrecernos vida eterna en Cristo. Meditar sobre la persona de nuestro Señor Jesucristo es esencial para preparar nuestros corazones para celebrar su venida en forma humana. Cualquier otro tipo de preparación nos llevaría a una celebración vana y superficial de esta época tan señalada.A continuación reflexionaremos sobre los diferentes personajes de la historia de la Navidad según nos narra la Biblia. Te invito a leer en los evangelios los capítulos que narran los acontecimientos relacionados con la primera venida del Mesías. En primer lugar, veamos a María, la joven virgen escogida por Dios para traer al mundo al bebé que era el Hijo unigénito de Dios. No creemos que María fuera un ser supernatural. La propia oración de María muestra su humanidad, su humildad ante la gran responsabilidad que se le otorga, y la sumisión a Dios que ella demostraba. Leemos eb Lucas 1:26-38“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !!Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;37 porque nada hay imposible para Dios.38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”Lucas 1:46-50Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.Porque ha mirado la bajeza de su sierva;Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;Santo es su nombre,Y su misericordia es de generación en generaciónA los que le temen.”María nunca permitió que la adoración que es digna únicamente del Mesías fuera dirigida hacia ella. Las generaciones le dirían bienaventurada, pero no por mérito propio, sino por el Santo ser que ella había de dar a luz. Cualquier desviación de la adoración digna de “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:12-13) es un insulto a la Deidad. Y María sabía esto. Jamás pidió para ella gloria—toda la gloria era para Su Señor. Imagino a María cuando se le apareció el ángel anunciando que se quedaría embarazada y daría a luz a Emmanuel, Dios con nosotros. María estaba comprometida para casarse con José, pero aún no habían tenido relaciones. En su cultura, este embarazo traería deshonra a su prometido y podría incluso significar la muerte para ella. Sin embargo, Dios le dió a María una señal; le reveló que Elisabet, su prima, se había quedado embarazada a una edad avanzada. María accedió a ser usada por Dios, entregando su propia voluntad y sus planes para hacer la perfecta voluntad de Dios. Debe haber tenido muchas...



