Show notes
¿Quién no ha sentido alguna vez esa cálida oleada que te sube por el cuello y se instala en tus mejillas sin pagar un alquiler? ¿O ha regalado una muestra de su mejor tono cereza? Esa sensación que te hace desear ser un camaleón y fundirte con el entorno. Enfrentémoslo: la vergüenza es democrática, no distingue entre mortales y deidades. ¿Cuál es el antídoto para esos momentos en los que preferiríamos ser parte del mobiliario urbano? Quizás la respuesta resida en un cambio de perspectiva y en las palabras de Pablo d’Ors, escritor, sacerdote y fundador de la red de meditadores Amigos del Desierto, la actriz y un verso libre Blanca Portillo, la autora y divulgadora Patri Psicóloga, y la emprendedora y financiera por vocación Natalia de Santiago. Porque en este club del sonrojo, cuantos más seamos, menos se notará el colorido de uno solo.Learn more about your ad choices. Visit megaphone.fm/adchoices



