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Episodio #372 de Máximo Desempeño con la psicóloga y psicoterapeuta María Alicia Martínez.
A los diecinueve años ya estaba haciendo yoga y leyendo todo lo que encontraba sobre la mente y el bienestar. Pero estudió Administración de Empresas y se dedicó a eso más de doce años, hasta que un día hizo lo que casi nadie hace: empezó de cero. Se fue a estudiar psicología, con el miedo completo encima de lo que fueran a pensar y de que ya fuera tarde.
Hoy es psicoterapeuta y trabaja con mindfulness y compasión. Esa es la parte de la historia que suele contarse. Esta conversación es sobre la otra. El golpe más duro de su vida fue el divorcio. Le dedicó más horas, más lecturas y más búsqueda que a cualquier cosa. Puso ahí todo lo que sabía, que era mucho. Y no se pudo.
De eso hablamos. De qué le pasa a alguien cuyo oficio es acompañar el dolor de otros cuando el dolor es suyo y las herramientas no están funcionando. De rehacerse desde cero en otro país, con la familia lejos. Y de una idea que ella misma se atreve a decir, siendo del oficio que es: que prometerle a alguien que siempre puede cambiar su realidad resulta peligroso a oídos de quien está sufriendo de verdad.
María Alicia y yo nos conocemos desde los quince años. Después le perdí el rastro por mucho tiempo y nos reencontramos hace poco. Buena parte de lo que se dice en este episodio lo escuché yo también por primera vez.
Porque casi todos vivimos revisando el expediente de lo que perdimos, buscando el error. Y a veces no hay error.
Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
A los diecinueve años ya estaba haciendo yoga y leyendo todo lo que encontraba sobre la mente y el bienestar. Pero estudió Administración de Empresas y se dedicó a eso más de doce años, hasta que un día hizo lo que casi nadie hace: empezó de cero. Se fue a estudiar psicología, con el miedo completo encima de lo que fueran a pensar y de que ya fuera tarde.
Hoy es psicoterapeuta y trabaja con mindfulness y compasión. Esa es la parte de la historia que suele contarse. Esta conversación es sobre la otra. El golpe más duro de su vida fue el divorcio. Le dedicó más horas, más lecturas y más búsqueda que a cualquier cosa. Puso ahí todo lo que sabía, que era mucho. Y no se pudo.
De eso hablamos. De qué le pasa a alguien cuyo oficio es acompañar el dolor de otros cuando el dolor es suyo y las herramientas no están funcionando. De rehacerse desde cero en otro país, con la familia lejos. Y de una idea que ella misma se atreve a decir, siendo del oficio que es: que prometerle a alguien que siempre puede cambiar su realidad resulta peligroso a oídos de quien está sufriendo de verdad.
María Alicia y yo nos conocemos desde los quince años. Después le perdí el rastro por mucho tiempo y nos reencontramos hace poco. Buena parte de lo que se dice en este episodio lo escuché yo también por primera vez.
Porque casi todos vivimos revisando el expediente de lo que perdimos, buscando el error. Y a veces no hay error.
Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.


