
Hoy vuelven los directos para suscriptores, recupero todo el archivo histórico y anuncio una primera sesión para saludaros y compartir novedades.
Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Hoy empieza el curso de Google Apps Script. En la primera clase creamos una automatización con Google Sheets y en la segunda preparamos respuestas automáticas con Google Forms. Todo con ejemplos prácticos, herramientas gratuitas y muchas ideas para conectar las aplicaciones de Google con vuestro negocio. ¡A por él!
Ahora sí, vamos al lío. Después de la edición de verano, empieza la decimocuarta temporada de Marketing Online. Esta primera semana servirá como carril de aceleración: cada día os presentaré una de las novedades que he preparado durante agosto para el podcast y para Boluda.com.
Antes de entrar en materia, anuncio la ganadora de la consultoría mensual entre los suscriptores: Nara Gómez. Ya me he puesto en contacto con ella por correo. Recordad que el número de participaciones depende de vuestra antigüedad y que, cuando alguien gana, queda fuera del sorteo durante doce meses antes de poder participar de nuevo.
La novedad de hoy nació mientras preparaba el evento del 17 de octubre y reorganizaba toda la videoteca. La migración de Vimeo a Bunny me obligó a revisar años de vídeos, colecciones y contenidos. Y allí reaparecieron los directos en los que construía negocios, analizaba ideas y tomaba decisiones junto a los suscriptores.
Al volver a verlos me di cuenta de que siguen siendo tremendamente útiles. No son tutoriales ligados a una versión concreta de una aplicación, sino sesiones prácticas sobre negocios, marketing, webs, propuestas y decisiones reales. El contexto puede tener unos años, pero los razonamientos, las preguntas y buena parte de los aprendizajes continúan plenamente vigentes.
Por eso he recuperado y organizado todo el archivo histórico de directos. Ya podéis recorrerlo de forma cronológica, consultar qué se trató en cada sesión y, si sois suscriptores, acceder al vídeo completo. Hay procesos de creación de negocios, análisis de ideas, decisiones de naming, montaje de tiendas, estrategias de marketing y muchas pruebas hechas en tiempo real.
Pero no quería limitarme a ordenar el pasado. También he decidido recuperar los directos como formato. Ahora tengo más margen, ya no mantengo la agenda de consultorías de hace unos años y Codex me ayuda a reducir una parte importante de la carga operativa. Es un buen momento para volver a compartir pantalla y conversación con vosotros.
El primer encuentro de esta nueva etapa será el miércoles 9 de septiembre a las 12:00. Será un directo informal en el que quiero saludaros y poner al día a toda la comunidad después de las vacaciones. No habrá presentación ni tema cerrado: podéis venir con preguntas, ideas, proyectos, alguna experiencia que queráis compartir o simplemente con ganas de pasar un rato juntos.
No quiero encorsetar todavía el formato. Quizá algunas sesiones sirvan para analizar negocios, otras para hablar de inteligencia artificial, otras para preparar el evento y otras nazcan de las preguntas que aparezcan ese mismo día. La idea es recuperar precisamente aquello que hacía especiales los directos: conversación, participación y decisiones sobre casos reales.
Así arranca la vuelta al ritmo habitual. Hoy recupero los directos y durante el resto de la semana os presentaré más cambios y novedades que he preparado para esta nueva temporada.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana martes con más marketing online y otra de las novedades de esta nueva temporada. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos lunes y mejor semana!
Sep 7
12 min

Hoy os regalo el plugin Consultor, una evolución de Marketing Grill con habilidades, plantillas y herramientas para analizar y mejorar vuestro negocio.
Pero antes, recordemos que hoy termina el curso para crear tu propio Zapier. En la novena clase os enseño el procedimiento para pedir nuevas automatizaciones a Codex sobre la base ya creada; en la décima añado logs, alertas y un dashboard privado desde el que comprobar el estado de cada proceso. Ahora sí, vamos al lío.
Hace un tiempo os regalé Marketing Grill, una skill que convierte al agente en un consultor muy insistente. Le contáis una idea o un negocio y empieza un interrogatorio exhaustivo sobre clientes, precios, propuesta de valor, competencia, riesgos, canales y todo aquello que todavía no esté bien definido.
Durante la conversación, la habilidad organiza las respuestas y genera documentos como el DAFO, el Business Model Canvas, el posicionamiento y las hipótesis pendientes de validar. Muchos la habéis probado y me habéis pedido salidas más visuales, análisis adicionales y una forma más cómoda de mantener todo el contexto.
Por eso la he convertido en un plugin. En lugar de una sola skill, el Plugin Consultor agrupa habilidades específicas para el interrogatorio inicial, el DAFO, el Canvas, el posicionamiento, el copy de una landing y el diseño de experimentos.
También incorpora plantillas y recursos para transformar los resultados en documentos más presentables, además de scripts que ayudan a ordenar riesgos por categorías y a detectar hipótesis que todavía necesitan una prueba real. La información queda separada por áreas para evitar una memoria única y caótica: contexto, supuestos, modelo de negocio, experimentos y conclusiones.
He estructurado además un modo workshop dividido en fases. Primero llega la entrevista; después, una revisión de contradicciones; a continuación, la síntesis; y finalmente, los artefactos y el plan de validación. Si una pregunta no aplica, basta con indicarlo y el flujo continúa sin forzar respuestas absurdas.
El plugin puede apoyarse en búsqueda externa para investigar competidores, comparar propuestas de valor y localizar precios o referencias públicas. Más adelante iré ampliando las conexiones con servicios como Google Drive, Gmail, Calendar o Notion para convertir el análisis en documentos y acciones concretas.
Lo importante es que mantiene mi forma de trabajar como consultor. No pretende dar una respuesta rápida y complaciente, sino hacer preguntas incómodas, encontrar huecos y obligar a concretar aquello que todavía está basado únicamente en intuiciones.
Los suscriptores ya podéis encontrar el Plugin Consultor en la zona de descargas. Lo iré actualizando y dejaré un registro de cambios para que sepáis qué habilidades, plantillas y conexiones se incorporan en cada versión.
Espero que os ayude a afrontar la vuelta al cole con una visión más clara de vuestro negocio y una lista concreta de decisiones y experimentos pendientes.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Descansad, relajaos y recargad pilas durante el fin de semana. El lunes regreso con la programación habitual y vuestras preguntas como protagonistas de la jornada. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buen fin de semana!
Sep 4
7 min

Hoy os cuento cuándo tiene sentido dejar que Codex controle el navegador o una aplicación de escritorio, y por qué sigo prefiriendo una API siempre que exista.
Pero antes, recordemos que hoy continúa el curso para crear tu propio Zapier. En la séptima clase automatizo todo el recorrido desde un MP3 hasta una entrada de WordPress; en la octava conecto Gmail, Google Drive y FacturaDirecta dentro de un mismo flujo. Ahora sí, vamos al lío.
La aplicación de escritorio distingue entre dos capacidades relacionadas. El Browser incorporado permite abrir páginas, hacer clic, escribir, capturar pantallas y verificar el resultado dentro de un perfil separado. Computer Use amplía esa idea y permite operar interfaces gráficas de aplicaciones de macOS o Windows.
¿Para qué sirve? Imaginad una tarea repetitiva en una web que no ofrece una integración estructurada, o una aplicación antigua sin API. En lugar de ejecutar manualmente cada paso, puedo describir el objetivo y dejar que el agente navegue por menús, pulse botones y complete los campos necesarios.
Ahora bien, si existe una API, un conector o un servidor MCP, esa sigue siendo mi primera opción. Crear una nota mediante una API es más rápido, estable y verificable que abrir la aplicación y simular cada clic. Lo mismo ocurre al mover archivos, consultar una base de datos o realizar cualquier operación que ya tenga una vía estructurada.
Computer Use tiene sentido cuando la interfaz gráfica es el único camino razonable: cambiar un ajuste, revisar una aplicación, reproducir un error visual o completar un proceso que atraviesa varias herramientas sin integración entre ellas.
En macOS, una tarea acotada puede continuar en segundo plano mientras sigo trabajando en otra parte. En Windows, en cambio, Computer Use trabaja sobre el escritorio activo y puede mover el puntero, escribir y ocupar el primer plano. Es una diferencia importante antes de decidir cuándo y dónde ejecutar el flujo.
La configuración también exige permisos. En macOS hay que autorizar la grabación de pantalla para que el agente vea la aplicación y Accesibilidad para que pueda hacer clic, escribir y navegar. Además, ChatGPT solicita permiso para utilizar cada aplicación y puede pedir confirmación adicional ante acciones sensibles o disruptivas.
Por eso os recomiendo empezar con una prueba breve y reversible. Indicad una sola aplicación, un objetivo preciso y el punto exacto en el que debe detenerse. No le entreguéis una instrucción abierta como «ordena todo mi ordenador» y no dejéis aplicaciones sensibles a la vista si no forman parte de la tarea.
La sensación de observar cómo el agente maneja una interfaz por su cuenta sigue siendo bastante surrealista. Pero el valor real no está en el espectáculo, sino en delegar esos procesos tediosos que no tienen una alternativa mejor y recuperar ese tiempo para trabajo más útil.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana viernes con la última píldora de esta edición de verano y un regalo para los suscriptores. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Sep 3
7 min

Hoy os cuento cómo utilizo Plaud para consultar desde ChatGPT mis grabaciones y os propongo una alternativa con cualquier otro micrófono y OpenAI.
Pero antes, recordemos que hoy continúa el curso para crear tu propio Zapier. En la quinta clase conecto WordPress con Bluesky para compartir publicaciones automáticamente; en la sexta creo varias automatizaciones internas pequeñas que muestran distintas formas de activar y encadenar procesos. Ahora sí, vamos al lío.
Soy muy fan de Plaud. Utilizo tanto el dispositivo con formato de tarjeta como el NotePin, que puedo llevar sujeto a la ropa. Cuando aparece una conversación interesante, inicio la grabación y el audio se sincroniza con la aplicación, se transcribe y queda acompañado de su resumen.
La gran novedad para mi flujo de trabajo es Plaud MCP. Este conector permite que ChatGPT acceda a las grabaciones autorizadas de mi cuenta. Desde el chat puedo buscar una conversación, recuperar su transcripción, consultar el resumen o pedir las acciones pendientes sin abrir Plaud ni mover documentos manualmente.
El resultado parece ciencia ficción. Grabo una conversación, dejo que se sincronice y, más tarde, pregunto directamente en ChatGPT por lo que se comentó. El conector es especialmente útil para consultar información; no lo planteo como una herramienta para borrar o reorganizar toda la cuenta.
Evidentemente, una grabación exige consentimiento y criterio. Informad siempre a las personas participantes, evitad capturar información que no necesitéis y revisad qué datos llegarán al servicio conectado antes de autorizar el acceso.
¿Y si no queréis comprar un dispositivo o pagar una cuota de transcripción? Se puede construir una versión semiautomática. Es el sistema que he preparado para mi madre, que graba entrevistas con un pequeño micrófono DJI y únicamente necesita copiar la carpeta de audios al ordenador.
Esa carpeta activa un proceso que concatena los MP3, envía el audio a transcripción, prepara un resumen y guarda el contenido en un Vector Store. Después, ella abre el proyecto de su podcast en Codex y consulta todas las entrevistas como si fueran un segundo cerebro digital.
La experiencia no es tan inmediata como la de un dispositivo diseñado para ello, pero la arquitectura es sencilla: grabación, carpeta de entrada, transcripción, almacenamiento consultable e interfaz de chat. Además, el mismo flujo puede generar el borrador del episodio, preparar una entrada de WordPress o extraer ideas y citas para otros contenidos.
Si grabáis mucho y queréis una experiencia ya resuelta, la integración de Plaud resulta comodísima. Si el uso es puntual o preferís controlar toda la cadena, cualquier grabadora y una automatización propia pueden ofrecer una alternativa excelente.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana jueves con otra píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Sep 2
9 min

Hoy vemos cómo he usado el plugin de Google Contacts para limpiar duplicados, completar información y oprimizar una agenda con miles de contactos.
Pero antes, recordemos que hoy continúa el curso para crear tu propio Zapier. En la tercera clase preparo la estructura base para que añadir nuevas automatizaciones sea muy sencillo; en la cuarta creo la primera integración real, conectando un webhook de Stripe con la generación automática de facturas. Ahora sí, vamos al lío.
La agenda era una de esas tareas que siempre aplazaba. Centralizo mis contactos en Google Contacts porque se sincroniza con el móvil y me permite cambiar de dispositivo sin mover archivos manualmente. El problema es que, después de muchos años, había acumulado cerca de veinte mil registros.
Tenía personas duplicadas, correos obsoletos, fichas incompletas y casos en los que una misma persona aparecía con varias direcciones separadas. La herramienta de combinación de Google resuelve una parte, pero no siempre entiende que dos registros distintos pertenecen realmente al mismo contacto.
Ahí es donde la inteligencia artificial aporta criterio. Con la integración de Google Contacts puedo buscar, revisar y relacionar la información desde el chat. El agente entiende nombres parecidos, dominios de empresa, direcciones alternativas y otros indicios que una comparación puramente literal puede pasar por alto.
Para modificar datos en bloque hace falta utilizar una capacidad de escritura autorizada, como la API de Google Contacts. Yo primero pediría una lista de posibles duplicados, después una propuesta de fusión y únicamente al final autorizaría los cambios.
También os recomiendo exportar una copia antes de comenzar y trabajar por lotes pequeños. No le encargaría «limpia toda mi agenda» en una sola instrucción. Es mucho más seguro revisar veinte o cincuenta casos, confirmar el criterio y repetir el proceso cuando el resultado sea correcto.
En mi caso, además de eliminar duplicados, he podido clasificar contactos por grupos, completar fichas y conservar una sola identidad coherente por persona. Ahora encuentro antes a alumnos, proveedores, socios y colaboradores, y vuelvo a utilizar la agenda como una herramienta útil en lugar de verla como un almacén desordenado.
El siguiente paso será automatizar el mantenimiento. Cuando llegue un correo de una persona que todavía no figure en la agenda, el sistema podrá valorar si conviene proponer un contacto nuevo, qué información incluir y en qué grupo colocarlo. Digo proponer porque prefiero conservar una revisión humana antes de crear o modificar datos personales.
La idea es aplicable a cualquier otra plataforma de contactos que disponga de conector, MCP o API. La combinación importante es la misma: acceso estructurado a los datos, criterio de inteligencia artificial y una política prudente de aprobación antes de escribir.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana miércoles con una nueva píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Sep 1
5 min

Hoy os cuento qué son los plugins de ChatGPT y Codex, qué pueden incluir y por qué se están convirtiendo en la forma más cómoda de ampliar un agente de inteligencia artificial.
Pero antes, recordemos que hoy empieza el curso para crear tu propio Zapier. En la primera clase os enseño a crear el VPS y levantar el servidor inicial; en la segunda preparo la base que albergará todas las automatizaciones. Todo ello en un servidor económico y bajo vuestro control. Ahora sí, vamos al lío.
Esta es la última semana de la edición de verano. Agosto termina hoy, pero mantengo el formato de píldoras hasta el viernes y el lunes próximo regresará la programación habitual. Y para cerrar esta etapa, dedicaré cada día a una extensión o integración que me ha resultado especialmente útil.
Empiezo por la nomenclatura, porque aquí es fácil perderse. Un plugin es un paquete instalable que reúne capacidades relacionadas y las distribuye como un flujo de trabajo reutilizable. Puede incorporar habilidades, conectores, servidores MCP, extensiones del navegador, hooks e incluso plantillas para tareas programadas.
Una skill contiene instrucciones, referencias y, cuando hace falta, scripts para ejecutar una tarea de una forma consistente. Un conector enlaza el agente con servicios como Gmail, Google Drive, Slack o GitHub. Y un servidor MCP expone herramientas y datos mediante un protocolo pensado para que los modelos trabajen con sistemas externos.
No son conceptos enfrentados. Un plugin puede agrupar varias apps, skills y añadir el conector o el MCP que necesitan. Si una tarea es pequeña y personal, una skill puede ser suficiente. Si quiero compartir un sistema completo, instalarlo fácilmente o combinar varias capacidades, tiene mucho más sentido empaquetarlo como plugin.
Los plugins están disponibles en ChatGPT, tanto en web como en la aplicación de escritorio, y también en Codex desde la aplicación o el CLI. Después de instalar uno, conviene iniciar un chat nuevo para que sus herramientas e instrucciones estén disponibles desde el principio.
Mi recomendación es abrir el directorio y explorar por categorías. Hay propuestas de productividad, diseño, desarrollo, operaciones, investigación, finanzas y comunicación. Buscad primero los servicios que ya utilizáis: es muy probable que exista una integración que evite descargar, copiar, pegar y volver a subir información.
Antes de instalar, revisad qué incluye el paquete, qué servicio conecta, qué permisos solicita y si sus acciones son de lectura o también de escritura. Un plugin no se salta la seguridad. Cada conector conserva su autenticación y las acciones delicadas pueden requerir aprobación.
Durante los próximos días os enseñaré tres ejemplos que me han ahorrado muchísimo trabajo. Y el viernes os dejaré un plugin propio que he preparado para vosotros, con varias habilidades y recursos agrupados en un único paquete.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana martes con otra píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos lunes y mejor semana!
Aug 31
10 min

Hoy os cuento cómo definir instrucciones globales en Codex para no tener que repetir en cada proyecto nuestro idioma, nuestras preferencias y nuestra forma de trabajar.
Pero antes, recordad que cerramos el curso de segundo cerebro digital. En la novena clase consultamos el cerebro desde Telegram y en la décima creamos un cerebro capaz de leer y escribir información. Con ello completamos todo el recorrido, desde la estructura inicial hasta las interfaces y automatizaciones finales. Ahora sí, vamos al lío.
Codex utiliza archivos AGENTS.md para recibir instrucciones permanentes. En la configuración personal podemos escribir nuestras instrucciones globales, que se guardan en ~/.codex/AGENTS.md. Ese archivo se aplica de forma general a los proyectos que abrimos en ese entorno.
Ahí podemos indicar, por ejemplo, que siempre queremos las respuestas en español, que los cambios deben verificarse antes de darlos por terminados, que se utilice una estructura concreta para los commits o que el agente nos pida permiso antes de desplegar en producción.
Después, cada proyecto puede tener su propio AGENTS.md con reglas específicas: rutas importantes, arquitectura, comandos de comprobación, convenciones de código o criterios para considerar una tarea terminada. Las instrucciones más cercanas al archivo en el que se trabaja pueden concretar o sustituir las generales.
La separación es muy útil. En el archivo global ponemos nuestra forma personal de colaborar; en el archivo del proyecto, el conocimiento que pertenece a ese proyecto. Así evitamos copiar las mismas preferencias una y otra vez y, al mismo tiempo, no mezclamos reglas de una web con las de otra.
Conviene recordar que cada instalación o entorno tiene su propio directorio de Codex. Si trabajamos en el ordenador local y también en un VPS, las instrucciones globales de uno no aparecen automáticamente en el otro. Tendremos que mantenerlas en ambos sitios o definir un sistema seguro para sincronizarlas.
¿Qué incluiría yo? Idioma, tono, herramientas preferidas, normas de seguridad, rutas habituales, política de commits, comprobaciones obligatorias y cualquier límite que el agente deba respetar. ¿Qué no incluiría? Contraseñas, tokens o claves API. Las instrucciones son contexto de trabajo, no un almacén de secretos.
Y como hoy es viernes, este episodio queda abierto para todo el mundo y los suscriptores tenéis un pequeño regalo: una plantilla comprimida para crear vuestras propias instrucciones globales mediante una entrevista guiada. La encontraréis en la zona de descargas. La idea es responder unas preguntas, revisar el resultado y guardar un AGENTS.md adaptado a vuestra forma de trabajar.
Un buen archivo de instrucciones no tiene que ser larguísimo. Debe ser claro, práctico y fácil de mantener. Empezad por cinco o seis reglas que realmente os ahorren repeticiones y ampliadlo únicamente cuando detectéis una necesidad recurrente.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Descansad, desconectad y recargad pilas durante el fin de semana. El lunes volvemos con la última semana de esta edición de verano y cinco nuevas píldoras de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Aug 28
7 min

Hoy os cuento una forma muy práctica de trabajar con varios proyectos de Codex a la vez: sacar los chats activos a ventanas separadas y distribuirlos por el escritorio.
Pero antes, recordad que seguimos con el curso de segundo cerebro digital. En la séptima clase conectamos archivos de Google Drive y en la octava creamos una interfaz desde la que consultar todo el conocimiento acumulado. Pasamos de nutrir el cerebro a empezar a utilizarlo de una forma cómoda. Ahora sí, vamos al lío.
La aplicación de escritorio permite abrir el chat activo en una ventana independiente. También podemos activar la opción de mantenerla siempre visible, algo especialmente útil cuando queremos vigilar una tarea mientras trabajamos en otra aplicación.
Esto cambia bastante la experiencia cuando tenemos más de un proyecto en marcha. En lugar de entrar y salir continuamente de la barra lateral, podemos colocar una ventana para cada tarea activa. Si disponemos de un segundo monitor, todavía mejor: dejamos allí dos o tres procesos y vemos inmediatamente cuál continúa trabajando, cuál ha terminado y cuál necesita una respuesta.
Para mí, la ventaja principal es el control. Cada ventana se convierte en una pequeña mesa de trabajo dedicada a un objetivo. En una puedo tener una revisión de código, en otra la preparación de contenidos y en otra una automatización que tarda unos minutos en ejecutarse.
Eso sí, no recomiendo abrir diez ventanas. A partir de cierto punto, la solución vuelve a convertirse en ruido. Lo ideal es reservar este sistema para las dos o tres tareas que requieren seguimiento y mantener el resto ordenado dentro de sus proyectos.
También ayuda definir muy bien el objetivo de cada chat. Una ventana debe representar una tarea concreta, no una conversación interminable donde mezclamos cuestiones distintas. Cuando termina, revisamos el resultado, cerramos o archivamos el chat y liberamos ese espacio para la siguiente tarea.
Si trabajamos con un portátil y una sola pantalla, podemos combinar las ventanas con las mascotas o con las notificaciones del sistema. Así no necesitamos tenerlo todo visible permanentemente: recibimos una señal cuando Codex necesita nuestra atención y volvemos en ese momento.
Otras herramientas de agentes ofrecen formas distintas de dividir o seguir varias sesiones, y estas interfaces irán evolucionando. Lo importante no es una disposición concreta, sino crear un sistema en el que las tareas paralelas sigan siendo visibles, distinguibles y fáciles de retomar.
Probadlo con dos chats. Separadlos, asignad a cada uno un resultado claro y observad cuánto tiempo ahorráis al no navegar constantemente entre conversaciones. A veces una mejora aparentemente visual acaba teniendo un impacto enorme en el flujo de trabajo.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana viernes con la última píldora de inteligencia artificial de la semana. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Aug 27
7 min

Hoy os cuento cómo organizo mis proyectos y chats en Codex para encontrar rápidamente lo importante y evitar que la barra lateral se convierta en un cajón de sastre.
Pero antes, recordad que avanzamos con el curso de segundo cerebro digital. En la quinta clase incorporamos podcasts transcritos y en la sexta sincronizamos contenido de WordPress. De este modo, el cerebro deja de ser un almacén estático y empieza a nutrirse de fuentes que ya forman parte de nuestro negocio. Ahora sí, vamos al lío.
Cuando empezamos a utilizar Codex solemos tener pocos chats y todo resulta fácil de localizar. Pero a medida que abrimos proyectos, probamos ideas y mantenemos tareas en paralelo, la lista crece. Si no aplicamos un criterio, acabamos perdiendo tiempo buscando aquella conversación en la que habíamos tomado una decisión importante.
Lo primero es trabajar por proyectos. Cada proyecto debe corresponder a un producto, una web, una automatización o un contexto con sentido propio. Así, los chats quedan agrupados con sus archivos e instrucciones, y podemos plegar los proyectos que no estamos usando para reducir ruido visual.
Después utilizo los nombres como si fueran etiquetas de resultado. En lugar de dejar títulos genéricos, prefiero algo como «Corregir checkout móvil», «Preparar campaña de septiembre» o «Importar episodios del podcast». Un buen nombre explica qué se pretende conseguir y hace que la búsqueda posterior sea mucho más rápida.
También podemos fijar proyectos y chats importantes. Yo reservaría esta opción para dos o tres elementos que realmente necesitemos tener siempre a mano. Si lo fijamos todo, nada destaca. Para el resto, la actividad reciente y la búsqueda son suficientes.
Cuando una conversación ha terminado y ya no necesito verla cada día, la archivo. No significa borrarla, sino sacarla del espacio de trabajo activo. Y si quiero recuperar algo concreto, utilizo la búsqueda con Cmd+G en Mac o Ctrl+G en Windows. Un título claro vuelve a ser clave en ese momento.
Las opciones de ordenación o agrupación pueden variar según la versión de la aplicación, pero el criterio permanece: pocos proyectos prioritarios fijados, nombres orientados a resultados, chats cerrados archivados y una separación clara entre contextos.
Además, intento no reutilizar eternamente una conversación para asuntos distintos. Si cambia el objetivo, creo un chat nuevo dentro del mismo proyecto. Esto facilita que Codex mantenga el foco, que yo pueda revisar lo ocurrido y que cada conversación tenga un principio y un final reconocibles.
Organizarse así puede parecer una tarea menor, pero reduce muchísimo la fricción. En lugar de preguntarnos dónde estaba aquello, abrimos el proyecto adecuado, localizamos el resultado y seguimos trabajando.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana jueves con otra píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Aug 26
8 min

Hoy os recomiendo incorporar Git a todos vuestros proyectos con inteligencia artificial para revisar, guardar y recuperar cada cambio con tranquilidad.
Pero antes, recordad que seguimos con el curso de segundo cerebro digital. En la tercera clase aprendemos a subir información desde una web y en la cuarta nutrimos el cerebro con vídeos de YouTube. Dos fuentes distintas que convertimos en conocimiento consultable. Ahora sí, vamos al lío.
Git es un sistema de control de versiones. Dicho de forma sencilla, nos permite ver qué archivos han cambiado, revisar cada modificación y guardar puntos concretos de la evolución del proyecto mediante commits. Si algo sale mal, podemos entender qué ocurrió y recuperar una versión anterior sin depender de nuestra memoria.
Conviene aclarar una cosa: Git no guarda mágicamente cada movimiento. Primero inicializamos el repositorio con git init, después trabajamos, revisamos los cambios y finalmente creamos un commit. Cada commit es una instantánea identificada y comentada del proyecto en ese momento.
Esto encaja especialmente bien con los agentes de inteligencia artificial. Un agente puede modificar muchos archivos en pocos segundos y el resultado puede parecer correcto a primera vista. Con Git podemos inspeccionar el diff, ver exactamente qué ha tocado y decidir si aceptamos esos cambios, los corregimos o los descartamos.
Mi consejo es hacer commits pequeños y con un propósito claro. Por ejemplo: «Añadir formulario de contacto», «Corregir validación del correo» o «Actualizar instrucciones del proyecto». Cuanto más concreta sea cada unidad, más fácil será revisar el historial y volver atrás si aparece un problema.
Después está GitHub, que no es lo mismo que Git. Git trabaja en nuestro equipo; GitHub puede alojar una copia remota del repositorio. Al hacer push, enviamos allí los commits y ganamos una capa adicional de colaboración y disponibilidad. Para proyectos privados o de clientes, comprobad siempre que el repositorio tenga la visibilidad adecuada.
Y mucho cuidado con los secretos. Claves API, contraseñas, tokens o archivos .env no deben subirse al repositorio. Añadidlos al .gitignore y revisad los cambios antes de cada commit. Tampoco trataría GitHub como única copia de seguridad: es una pieza excelente del sistema, pero los datos importantes merecen una estrategia de copia adicional.
La idea clave es que Git nos da trazabilidad y control. Nos permite experimentar con más tranquilidad, encargar tareas más ambiciosas a un agente y mantener siempre una historia comprensible de lo que se ha hecho.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana miércoles con una nueva píldora de inteligencia artificial. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces, ¡muy buenos días!
Aug 25
7 min
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