Cuando te sientas tentada a renunciar a tus momentos de quietud con Dios, tiempos en familia o atención a tus hijos por limpiar las ollas, desinfectar y restregar los inodoros como Marta, recordemos las palabras de Jesús: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Qué hacer?