
Yenáb-i Jak, para mostrar Su poder infinito y su misericordia ilimitada, ha hecho inherente al ser humano una impotencia infinita y una necesidad ilimitada. Además, para mostrar los bordados interminables de Sus Nombres, Él ha creado al ser humano como una máquina capaz de recibir ilimitadas variedades de dolor, así como también infinitas variedades de placeres. Dentro de la máquina humana hay cientos de instrumentos, cada uno de los cuales tiene diferentes dolores y placeres, diferentes deberes y recompensas. Simplemente, todos los Nombres Divinos manifestados en el macrocosmos que es el mundo también en general tienen manifestaciones en el microcosmos que es el ser humano. Los asuntos beneficiales como la buena salud, el bienestar y los placeres provocan que el ser humano agradezca y hacen que la máquina humana realice sus funciones en muchos aspectos y así el ser humano se vuelve como una fábrica que produce agradecimiento.
Jun 27, 2020
2 min
