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¿Te agota intentar sostener tu vida espiritual a pura fuerza de voluntad?A menudo convertimos las disciplinas espirituales en una lista de tareas. Cuando fallamos, nos invade la ansiedad y la culpa, olvidando que intentar cambiar por nuestras propias fuerzas es un esfuerzo inútil.En este mensaje de cierre de nuestra serie HÁBITOS, recordamos una verdad radical y liberadora: no existen hábitos sin gracia.La gracia de Dios no solo te salvó en el pasado; es el motor que transforma tus ritmos hoy. No fuiste diseñado para sostener tu fe confiando en tu agenda o luchando en solitario, sino para enfrentar una pregunta mucho más profunda:¿Estás intentando cambiar con tu propia energía, o estás descansando en Su gracia?



