Horizonte
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Seminario Interdiocesano María, Madre de la Divina Providencia
Jueves de la II semana de Cuaresma
11 minutes Posted Mar 9, 2023 at 8:00 am.
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Jeremías 17, 5-10

“¡Maldito quien confía en el hombre y se apoya en los mortales, apartando su corazón del Señor!... Bendito el hombre que confía en el Señor; y pone en el Señor su confianza”.

-  El profeta jeremías nos ofrece dos sentencias sapienciales, en la primera nos indica claramente dónde se encuentra la maldición del hombre cuyo final es la muerte y donde la bendición portadora de vida. al impío no se le caracteriza directamente como el que obra mal si no como el hombre que confía solo en lo humano en la carne y se aleja interiormente del señor: de esta actitud del corazón solo pueden venir acciones malvadas. Al impío se le compara con un cardo, planta espinosa, arraigado en la tierra salobre e inhóspita porque no dará fruto, ni durará mucho.

-  El hombre piadoso confía en el Señor y se asemeja a un árbol plantado al borde de la acequia. La segunda sentencia insiste en la importancia del “corazón” centro de las decisiones y de los afectos del hombre. Sólo Dios puede conocerlo de verdad y sanarlo.

Lucas 16, 19-31

“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco harán caso aunque resucite un muerto”.