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Ester 4, 17“Acuérdate de nosotros y hazte presente en medio de nuestra tribulación. Dame valor Rey de los dioses y dominador de todo poder… Líbrame, Señor, con tu poder y ayúdame a mí que estoy sola y no tengo a nadie más que a ti, Señor. Tú lo sabes todo”.Hemos presenciado los frutos de una intimidad con Dios, llegar a hablar “orar” con Dios de esta manera demuestra una gran profundidad de espíritu y comprensión de ese Padre Misericordioso. Porque a pesar de haber pecado, se arrepiente y mira el rostro de la verdadera bondad buscando su perdón y reconciliación; este ejemplo lo volveremos a ver en la pasión de Cristo, uno lo negó y otro lo vendió ¿Cuál de los dos dirigió su mirada a la misericordia? ¿Acaso yo tengo un encuentro con Dios intimo como lo tuvo Ester?Lo que no sabemos de esta joven hebrea es que era esposa del Rey persa y esta oración es fruto de ella enterarse del exterminio de todos los hebreos deportados en el Reino de Persia. Es aquí donde la reina decide exponerse al peligro y afrontar al esposo para interceder a favor de su pueblo y antes de acudir a la presencia del rey en su angustia suplica al Señor, acompañando la oración con la penitencia. Firme en su fe, la reina reconoce que el verdadero Rey es Dios y profesa que Él es el Único: solo de él puede venir la Salvación.Mateo 7, 7-12“Pedid y se os dará; buscad y encontrareis; llamad y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren… tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros, porque en esto consisten la Ley y los profetas”.Jesús enseña la necesidad de la oración de petición, declarando la certeza de ser escuchada. Dios, el único bueno, el padre más solícito, dará “cosas buenas” a todos los que le piden. el padre escucha siempre las súplicas de sus hijos y da lo que realmente es mejor al que lo invoca. El v.12 Recuerda un dicho rabínico: “lo que es odioso para ti, no lo hagas a tu prójimo. en esto está toda la ley, el resto solo es una explicación”. Jesús lo relata en forma positiva, y esto es mucho más exigente: porque ya no se trata de un “no hacer”, sino de algo concreto que nos exige estar siempre atentos por el bien de los demás; por esta razón, cambia completamente la vida del que lo toma en serio, le lleva a la verdadera conversión: descentrarse de nosotros mismos para que nuestro centro sean los demás.en estos días Jesús nos ha enseñado a orar, y a orar con una intimidad; revelándonos al mismo tiempo como es el corazón de Dios y cómo debe ser el corazón del orante. se nos va conduciendo la verdad más sencilla y más profunda: Dios en nuestro Padre y nos ama con amor eterno, sin arrepentirse, sin reservas. la oración humilde y sencilla, la oración de un corazón amante, comienza con un acto de contemplación gratuita, teniendo fija la mirada interior en el rostro del Padre bueno.



