Deuteronomio 30, 15-20
“Mira, hoy pongo delante de ti vida y felicidad, muerte y desgracia… amando al Señor tu Dios, siguiendo sus caminos y observando sus mandamientos… vivirás y serás fecundo… pero si tu corazón se desvía… pereceréis sin remedio…” “Elige la vida y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz y uniéndote a él, pues él es tu vida…”
- Nos encontramos dando los primeros pasos en este caminar cuaresmal y ya Moisés nos deja claro que solo tenemos dos caminos para elegir recorrer, uno de vida y otro de muerte, uno de felicidad y otro de desgracia. Esta lectura de hoy nos hace reflexionar en los israelitas que fueron privados de su tierra y Moisés les exhorta a reflexionar sobre las causas de su situación, continuamente cuando fallamos buscamos echarle la culpa a otro pues con esta lectura se nos hace el llamado a acoger de nuevo la alianza del Señor con todas sus exigencias, a abrirnos a la esperanza. La vida no es sólo don de Dios, sino también participación de su ser. Él es el viviente que hace vivir y desea comunicarnos esa vida y bendición.
Lucas 9, 22-25
“que renuncie a sí mismo… ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde o se arruina a sí mismo?”
- Hoy Jesús nos anuncia la NECESIDAD de su PASIÓN, si deseo seguir al Maestro debo estar consciente de que estaré llamado a pisar sus huellas de enseñanza y por esto me invita a cargar la CRUZ. Seguir a Cristo como discípulo se trata de vivir como “condenados a muerte” cargando la cruz cada día, estas palabras suenan fuertes pero son reales. Se trata de un caminar que nos conducirá a la verdadera vida. El Señor pone ante nosotros dos caminos, vida y muerte, y nos pide que tomemos una decisión que será rectificada cada día. Optemos, pues, por la vida amando a Jesús, siguiendo sus pasos y obedeciendo su voz, si con él logramos atravesar la muerte a nosotros mismos cada día, con él experimentaremos el gozo de la resurrección.
- El Papa Francisco en el 2014 cuando reflexionaba este evangelio nos invitaba de esta manera “Pensemos en Jesús que está delante de nosotros, que nos guía por ese camino. Ésta es nuestra alegría y ésta es nuestra fecundidad: ir con Jesús. Otras alegrías no son fecundas, piensan solamente, como dice el Señor, en ganar el mundo entero, pero al final se pierde y se arruina a sí mismo”.



