Joel 2, 12-18
“Volved a mi de todo corazón, con ayunos, lágrimas y llantos; rasgad vuestro corazón, no vuestras vestiduras, volved al Señor vuestro Dios.”
- La lectura del profeta Joel debería estremecer el corazón; ya que nos deja bien claro que reprochar nuestras malas conductas como excusa para alejarnos de Dios no nos sirven. Nuestro Señor es tan misericordioso que no lo podremos entender pero “¿Quién sabe si no te perdonará y te bendecirá?”. Es aquí donde se nos hace la invitación de VOLVER al Señor porque siempre es misericordioso, rasgad el corazón y no las vestiduras , es decir lo abrir tu intimidad abrir tu corazón y mostrar tu interior para una verdadera conversión, no te puedes quedar en lo externo si deseas un cambio en tu alma.
2 Corintios 5, 20 – 6, 2
“En nombre de Cristo os suplicamos que os dejéis reconciliar con Dios… No recibáis en vano la gracia de Dios”.
- San Pablo en esta carta a los Corintios hace dos exhortaciones muy importantes, que para mi son producto de una preocupación en su corazón porque no encontraba ni reconciliación con Dios ni recibimiento de su gracia. Lo esencial de esta lectura es RECONCILIACIÓN, en donde se manifiesta la voluntad salvífica del Padre, la obra redentora del Hijo y el poder del Espíritu Santo. Pablo llama a abrir los ojos y darnos cuenta que Cristo ha asumido como propio el pecado del mundo, expiándolo en su propia carne para que nosotros pudiésemos apropiarnos de su justicia-santidad. Es por esto que este tiempo es favorable para reconciliarnos con Dios, buscar una transformación de la relación del hombre con Dios. Es por su propia iniciativa que se nos brinda la libertad hacia la posibilidad de llegar a ser criaturas nuevas en Cristo, con solo un condicionamiento, rendirnos ante su amor.
Mt 6, 1-6. 16-18
“Cuidad de no practicar vuestra ‘justicia’… Tú cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará”.
- Jesús hace una advertencia de no practicar la justicia de los escribas y fariseos, en cambio nos pide una justicia superior velando las intenciones por las cuales actuamos. ¿Ayuno, rezo o doy limosna para que me vean? Son tres buenas obras pero pueden ser hechas con una intención no tan buenas si busco satisfacer la vanidad y el aplauso de los hombres. Sin embargo Jesús nos invita a hacer estas tres buenas obras buscando siempre la complacencia del Padre en una relación ÍNTIMA y PERSONAL porque la recompensa no será de este mundo ni tiempo, sino que será para la comunión eterna con Dios, esa es nuestra recompensa.
Ahora bien en este día en donde comenzamos la cuaresma tendremos tanto la penitencia como el arrepentimiento, ambos no son sinónimos de abatimiento, tristeza o frustración, sino que constituyen una apertura a la luz que puede disipar las oscuridades en nuestro interior.



