El Evangelio Domingo A Domingo
El Evangelio Domingo A Domingo
Pbro. Gerardo Hernández Guerrero
Compartimos, domingo a domingo y, en algunos otros días, la Palabra de Dios
Asesoría Filosófica sobre la amistad
En este capítulo de asesora a S., sobre sus interrogantes acerca de la amistad
May 24, 2023
18 min
Homilía correspondiente al Domingo 2 del Tiempo de Cuaresma. Llamados a vivir transfigurados.
EVANGELIO Su rostro resplandecía como el sol. + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   17, 1-9 Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: “Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”. Palabra del Señor.
Mar 4, 2023
6 min
Homilía del Domingo de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo.
Conclusión del santo evangelio según san Lucas (24,46-53) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.» Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios. Palabra del Señor
May 29, 2022
6 min
Homilía correspondiente al Domingo 06 del Tiempo de Pascua. Vivir en la paz de Dios.
Lectura del santo evangelio según san Juan 14,23-29). En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.» Palabra del Señor
May 22, 2022
6 min
Homilía correspondiente al Domingo 05 del Tiempo de Pascua. Amo, luego existo.
Lectura del santo evangelio según san Juan (13,31-33a.34-35). Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.» Palabra de Señor
May 15, 2022
6 min
Homilía correspondiente al Domingo 04 del Tiempo de Pascua. Somos las ovejas de Jesús.
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,27-30). En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.» Palabra del Señor
May 8, 2022
6 min
Homilía correspondiente al Domingo de Ramos en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Iniciamos, con la celebración del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, la semana santa; tiempo en el que nosotros, como Iglesia, celebramos los misterios de la salvación realizados por Cristo en los últimos días de su vida. Comenzamos en este día, recordando su entrada mesiánica en Jerusalén. Así, este día tiene una doble dimensión: recordar el triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión. De ahí que las palmas que hoy se bendicen se han de conservar como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesías y en su victoria pascual. Esto quiere decir que las palmas no son amuletos ni objetos de superstición. Al participar de la procesión de Ramos, expresamos, de una manera visible y sensible, lo que ha sido este peregrinar cuaresmal, iniciado el pasado miércoles de ceniza; podríamos decir que hoy se culmina la subida con Cristo a Jerusalén y, hemos subido con él para vivir el misterio de su pasión, muerte y resurrección con él. A lo largo de toda la semana santa estaremos en Jerusalén: seremos parte del grupo de gente que va con Jesús, estaremos en Betania, escucharemos y contemplaremos con atención lo que dice Jesús y, lo haremos así porque deseamos vivir esta semana tal cual como Jesús la vivió: anclados en Dios. En este día, entonces, nos movemos entre el rechazo y la aceptación; la sombra y la luz; la muerte y la vida, pues de la alegría y el gozo de la procesión de Ramos se pasa a la contemplación amorosa de la Pasión de Cristo, que ocupa el lugar central de esta celebración. Entonces, el domingo de Ramos, es un pórtico pascual, que nos anuncia la gran celebración del Triduo pascual, es, por lo mismo, una mezcla de elementos triunfales y dolorosos. En este sentido es la Pasión la que abre y cierra la semana santa. El Domingo de Ramos se nos propone la Pasión como una manera de anticipar casi todo y, poder así contemplar el Misterio de la muerte que se va a ir revelando a lo largo de toda la semana. Ver a Jesús entrar en Jerusalén es ver como se le entroniza como Mesías. Es un momento en el que el Pueblo, mediante su participación popular, movidos por el Espíritu aclaman a Jesús como su Rey. Se trata, de la elección de la libertad, este aclamar a Jesús como él que viene en nombre del Señor es un movimiento espontáneo, aquí no hay manipulación de ningún tipo. En esta aclamación si que se puede decir que la voz del pueblo era la voz de Dios. Y, ¿Quiénes han reconocido a Jesús como el Mesías? Los sencillos, los pequeños; los que siempre han sido el corazón del pueblo. Nosotros, al participar de la procesión de Ramos y, de la celebración eucarística, también nos sumamos a ese pueblo que, lleno de fe, reconoce en Jesús la presencia salvadora de Dios, por eso lo aclamamos como nuestro Rey y Mesías. Y, sin embargo, este triunfo se sellará con el dolor. Pues sólo por la cruz es que se llegará a la gloria. Por eso Jesús es, para nosotros, un Rey que, desde el trono de la Cruz, preside nuestra vida y, el Mesías que desde esa misma cruz nos abre el camino hacia la salvación; hacia la eternidad en el corazón del Padre. A lo largo de los días que conforman la semana mayor, hagámonos cercanos al Señor. Él nos necesita porque va a pasar por las horas de mayor soledad y tristeza por las que nadie más ha pasado jamás. Y, en esos momentos él necesitará de nosotros. Necesitará de nuestra compañía, consuelo, cariño. Hagamos el esfuerzo de darle al Señor nuestro consuelo, porque Jesús, realmente lo necesita.
Apr 10, 2022
4 min
Homilía del Domingo 4 de Cuaresma. Volver a la casa paterna.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (15, 1-3.11-32) En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: - «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: - «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo,se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros. " Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, " Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado"». Palabra del Señor
Mar 27, 2022
7 min
Homilía del Domingo 3 del Tiempo de Cuaresma. Necesitamos convertirnos.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9). En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.» Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".» Palabra del Señor
Mar 20, 2022
5 min
Homilía del Domingo 2 del Tiempo de Cuaresma. Vamos en camino a la Resurrección.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,28b-36) En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.» Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto. Palabra del Señor
Mar 13, 2022
4 min
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