nos recuerda que no debemos dejar de reunirnos, porque hacerlo sería desobedecer un mandato divino. Congregarnos no es solo una costumbre, es una necesidad espiritual. Así como las plantas necesitan ser regadas para crecer, nosotros necesitamos el alimento espiritual que recibimos en la casa de Dios. En la congregación somos edificados, fortalecidos y rodeados por hermanos que nos ayudan a mant...