¡CállateyhazYoga episodio 13. Dale al Play!
Te dejo una transcripción del Podcast por si lo quieres leer
Bienvenidos a CállateyhazYoga el Podcast en el que hablamos de Yoga: de la práctica, la teoría, las escuelas, los maestros, las posturas, los libros y toda lo relacionado con esta maravillosa práctica. Queremos hablar de Yoga de manera normal, con los pies en la tierra y con sentido del humor, hablar de Yoga en definitiva como si lo hiciéramos de cualquier otro tema. Soy Jorge Caballero, un practicante de Yoga más, que también imparte clases desde hace tiempo.
Hoy vamos a hablar de la actitud en las clases de Yoga, una de las más importantes para aprovechar las enseñanzas que recibimos y aprender un montón.
Pero antes deciros que si estáis oyendo esto desde una app de podcast podéis pasaros por la web CallateyhazYoga.com ya que ahí hay más material, hay post hablando de teoría, tenéis series de Práctica completas con fotos y también tenéis mi contacto y podéis escribirme y contarme lo que queráis.
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Como decíamos hoy vamos a hablar de la actitud en las clases de Yoga, en realidad en las clases de cualquier cosa, lo extrapolamos a donde sea que vayamos a aprender algo.
Cómo aprender bien Yoga
Hay una frase de Lex Luthor en la primera película de Superman, ¿os acordáis de esa gran película con Christopher Reeve, verdad? Todos adoramos esa película. Pues hay una frase que dice el villano de la película, y en la que no puede tener más razón es la siguiente: Hay gente que lee los ingredientes de una pastilla de chicle y desvela los secretos del universo, y hay quien que lee Guerra y Paz y cree que solo ha leído una novela de aventuras.
Y así es. Nos rodea gente cuya profundidad es menor que el ahuecado de una mano. Gente que haga lo que haga, esta vacío, hueco, sin vida, no resuena, no vibra en ninguna dirección. Y otra gente, que te mira, solo te mira a los ojos, y te da una enseñanza, que te sonríe y te alegra el día, que te habla y te conquista su enseñanza.
Y eso ocurre en las clases de Yoga.
Aún recuerdo cuando, no hace tanto tiempo, alguien se me acerco al final de una clase y me dijo en tono crítico, que gastaba muchas bromas en la clase. Curiosamente era una persona que no integraba ni una, ni una sola de las instrucciones que voy dando en las clases para hacer las posturas, ni una sola. Es más, durante el mucho tiempo que vino a mi clase siguió así, ni una corrección que le hacía específicamente era integrada en su práctica ni su cuerpo. Eso sí, las bromas le parecían excesivas, en eso si que reparaba. Era en eso en lo que estaba su atención. Yo no le conteste, simplemente le dije que era mi manera de enseñar y nada más.
Pensé que tendría que conocer a mi profesor, el si que es gracioso en las clases. O incluso al maestro Iyengar, o a Su Santidad el Dalai Lama, gente capaz de enseñar con una pureza y una profundidad asombrosa, y que sus clases, charlas o ponencias están bañadas de un sentido del humor, que hace posible aprender dentro de un marco positivo y de un buen rollo alucinante, cosa que el intelecto, el cuerpo y la mente agradecen de manera considerable. De modo que si, le podríamos decir al Dalai Lama que no gaste tantas bromas, por su puesto que si. Pero qué nos diría el? Estás atento a eso? No has aprendido nada de las dos horas de charla que he dado? Solo te has quedado con que he gastado alguna broma que otra? Por favor, yo he tenido que volver de alguna postura por el ataque de risa que me ha dado con mi profesor. Un dia me tuve que salir de clase, literalmente irme de la sala, porque no me aguantaba. Y que, no aprendí? Por supuesto que sí porque estaba a lo que tenía que estar, no a si mi profesor, dentro de sus clarísimas enseñanzas, gasta alguna broma para quitarle hierro al por otro lado grandísimo esfuerzo físico, mental e intelectual que hay que hacer en las posturas.
Hace poco una compañera mia me decia que la gente subestima la disciplina, pero ese es otro tema que tocaremos más adelante.
Las tres actitudes para aprender Yoga
Para mi, en cuanto a la actitud, hay tres maneras de entrar a una clase de Yoga, aunque evidentemente es extrapolable a cualquier área de aprendizaje:
- Con una actitud de aprender
- Con una actitud neutra
- Con una actitud de que sabes más que la persona que da la clase
Luego entrarían también en juego las intenciones, pero eso es otro tema.
Vamos a ver en detalle esta actitud que podemos tener en una clase de Yoga y que nos va a ayudar o complicar el aprendizaje de manera sustancial. Empecemos por la última:
Con la actitud de que sabes más que el que te va a dar la clase:
He observado que incluso el que se dispone a leer un libro, y ahora las opiniones en amazon me lo confirman, a veces empieza la lectura con prejuicios. Vas a una clase, empiezas a leer un libro, vas a una charla o ponencia, y vas condicionado por tu propio ego. Así que lo que quieres decirle a todo el mundo es lo poco que han cumplido tus expectativas, lo mejor que lo hace otro ponente u otro escritor y lo mucho que tu ya sabes sobre ese tema. Lo mucho que tu ya sabes sobre ese tema.
Hay quien lo quiere demostrar haciéndole todo tipo de preguntas que no vienen al caso al profesor o al ponente, haciendo perder el tiempo a ese profesor y a los demás compañeros. Creo que hay una máxima para todo esto: si crees que el que está dando la clase, la charla o lo que sea no está a tu nivel, vete.
Es muy curioso como en los comentarios de los libros en Amazon. Pongamos un caso de un libro imaginario titulado “construcción de estanterías básicas”. En el habría opiniones del tipo: Muy general, muy básico, solo para el que no sabe nada, le doy una estrella. Y te quedas con cara de…enserio pones eso? ¿Crees que alguien va a pensar: mira este que guay, todo lo que sabe de estanterías, voy a hacerle una reverencia? ¿crees eso? Si sabes tanto…¿porque has comprado ese libro básico? ¿porque has ido a Informática nivel 1 y le preguntas al profesor que cuando va a hablaros de programación PHP? ¿es para que vea lo mucho que sabes? Porque no es eso lo que va a pensar, lo que va a pensar es: Este tío va de que sabe y no sabe nada, y lo peor, si sabe tanto, es muy tonto por venir a esta clase. No creéis que es una pérdida de tiempo? Pues en el Yoga pasa igual.
Hace tiempo, una compañera profesora de Yoga, fue a una charla que daba TKV Desikachar sobre Yama y Niyama, que hemos hablado de esto en otro episodio. Para quien no lo conozca, TKV Desikachar es hijo de Tirumalai Krishnamacharya, al que le dedicamos un podcast hace muy poco y que es considerado el padre del Yoga Moderno. Desikachar es un especialista en toda la filosofía del Yoga. Es una suerte estar en una charla de este grandísimo maestro, una fuente inagotable de conocimientos. Y cuando, asombrado por la suerte que había tenido, le pregunté que cómo había ido la charla me dijo: Muy básico, solo hablo de Yama y Niyama, un poco aburrido. ¿podéis imaginar la cara que se me quedo? Yo que leo los libros y artículos donde este Maestro escribe con detalle y análisis, me quedé pasmado. Imagino que ella ya lo sabía todo, no lo sé, pero…¿porque no da charlas ella si esta a ese nivel? eso es lo que realmente me pregunto yo. ¿De verdad no había nada para ti en esa charla? ¿de verdad estabas tan por encima de los demás?.
Esta es para mi una actitud incorrecta y lo he observado tanto dando clase como profesor como recibiéndola por parte de compañeros de práctica. Tanto es así que ves a gente en clase que practica, no como estas diciendo que se hagan las cosas, sino con el recuerdo de algo que han aprendido previamente, lo que nos dice al menos dos cosas: uno, que no está en el momento presente y que está haciendo las cosas con el recuerdo, y Dos, que la manera en la que aprendió era la correcta y cualquier cosa que tu le enseñes no es correcta porque ya lo aprendió de otra manera y ni siquiera se plantea probar esa nueva manera de practicar. Yo siempre les digo a mis alumnos que si van con otro profesor, y les dice que hagan las posturas entrando de una manera distinta a la que saben, que le hagan caso, ¡faltaría más!
Así que vas con una actitud de superioridad, pensando en que sabes más que nadie, y con una intención de demostrarlo a todo el mundo, para inflar tu ego y para nada más. Así, creedme, aprendereis, pero muy poco, los únicos perjudicados vais a ser vosotros. Tampoco podemos pensar que hay profesores de los que aprenderemos un montón y de otros nada.
No puedes pensar: Es que yo fui a clase con Pepito, y es muy bueno, y entonces Juanito ya no me puede enseñar nada. Puedes aprender hasta del libro Yoga para Dummies, puedes aprender de los ingredientes de una pastilla de chicle, si tu intención y actitud son las correctas, siempre aprenderás, de cualquier cosa.
Así que bromas o no bromas, autor novel o reconocido mundialmente, de todos podemos aprender no algo, si no muchísimo. Te garantizo que si te abres a la enseñanza, algo le sacarás. Depende de esa actitud que tengas y de tu intención.
Luego tenemos la actitud neutra, y es muy curiosa esta actitud.
A veces tenemos una actitud neutra, sin vida, en la que la clase ni te va ni te viene. Porque has caído ahí como podías haber caído en otro lado y no estás dispuesto a esforzarte mucho. O vas a una escuela de Yoga, pero como has pagado quieres que te dejen hacer lo que tu quieras. Ves exagerado que el profesor te corrija tanto y se esfuerce en que hagas la postura de manera correcta. Ves que la haces más o menos bien, no te quieres hacer profesional, el profe es muy exagerado, le da demasiada importancia…
Todos tenemos momentos en los que se nos hace difícil aprender, y más cuando el aprendizaje requiere de un esfuerzo tan alto como el que en Yoga es necesario para avanzar. Siempre podemos tener épocas en las que nuestra práctica parece no avanzar, parece que nos hemos estancado, e incluso que vamos hacía atrás. Y puede que el profesor tampoco nos saque del atolladero, pues es cosa nuestra, y no de el.
Creo que hay que respetarse, y si estamos en un momento así, lo mejor que podemos hacer es ponernos el piloto automático y hacer lo que un día me dijo mi profesor: Tienes que tener confianza en la práctica.
Parece una cosa de tener Fe o algo similar, pero el sabia muy bien que la profundidad de la práctica activaría los recursos necesarios para traspasar esa barrera que me había encontrado en mi propia práctica de Yoga individual. Es responsabilidad nuestra el que ese piloto automático siga el rumbo de mejora constante y de sacar, de lo más profundo del Asana, lo más profundo de nosotros.
Pero no hablo de esos momentos puntuales, sino de la actitud neutra de hacer las clases con un piloto automático sin ningún rumbo. Con la flexibilidad que tenemos. Con los espacios articulares que tenemos. Con la poca consciencia que tenemos. Sin querer profundizar más. Sin la intención de comprender para qué nos ponemos un soporte en una determinada postura porque nosotros lo podemos hacer sin ese soporte. Y no lo entendemos por nuestra actitud neutra, sin vida, sin movimiento. La piel muerta. Solo con unas acciones musculares vacías de sentido. ¿creéis que exagero? Pues no, de verdad que no.
Le pasa a mucha gente. Que hace las posturas desde el cuerpo, y así, no entiende lo que pide el profesor, ya sea una acción determinada, o como decía antes ponerse un soporte para llegar más profundo. Hay gente que no sabe, por poner un ejemplo, qué hacer Ardha Chandrasana con una pared en el pie de arriba sirve para llegar a estirar la axila contraria. Gente que se cree que queremos mantener el equilibrio, que no ve más allá de donde puede llegar. Cree que el Yoga es una cosa física, y ahí donde han llegado en la postura, ahí se quedan. O peor, si no les tira muscularmente te miran pidiendo más. Como si el Yoga fuera una cosa de estiramiento muscular. Y así ves a gente haciendo las Asanas y mirando al vacío. Mirando hacia los lados. A ver qué pasa con los demás. Esperando a que de la hora. Y les ves que ni siquiera en Savasana son capaces de estar, porque en Savasana estas solo. Te enfrentas a ti mismo. Y muchas veces prefieres no mirar a dentro y hay quien no puede cerrar los ojos. Es mejor trasladar esa responsabilidad a alguien: profesor o compañeros de práctica. Termina la clase y te vas, tal como has venido. Si alguien te pregunta que tal en la clase le dirás con tono de quitarle importancia: “bueeeno, no está mal”. ¿Sabéis lo peor de esa actitud? Que es una pérdida de tiempo, que mejor te pones una película y te tiras en el sofá. Sin más. No vale para nada practicar así, para nada. No digo que tengamos que hacernos todos profesionales, pero sí que digo que, ya que estas haciendo algo, ¿no será mejor hacerlo con consciencia? ¿No te gustaría meterte en las posturas a tope a ver a dónde te llevan? Puede que descubras algo.
¿Sabéis por qué el maestro Iyengar, que podía hacer todas las posturas con una detalle milimétrico, se ponía soportes en las posturas? Por que le daban una dimensión de las Asanas diferente, porque podía ahondar en otras partes. Porque le sacaba algo distinto a la postura. Así que con los grandes maestros buscando la hondura de la práctica, ¿no crees que podíamos hacer lo mismo en vez de seguir con lo que ya sabemos? Yo pienso que mejoraremos en muchas cosas además que en la práctica de Yoga.
Y luego está la buena, la actitud de aprender:
Con una actitud de aprender, humildemente de lo que ahí se va a enseñar. Aquí te llevas el gordo, sin ningún tipo de duda.
Personalmente voy a clase a aprender, pero si hoy en día fuera como antes, donde cada maestro daba clase a un discípulo, a mi me gustaría más. No me malinterpretes, tengo un carácter abierto y me gusta la gente. Pero a clase no voy a socializar, voy a aprender, y además me gusta practicar solo. No tengo ningún problema en practicar con gente, incluso me gusta hacer cosas por parejas, pero sí que tengo una preferencia, y esa es practicar solo. Como la meditación, ahí sí que lo tengo claro.
Yo cada vez que abro un libro o voy a una clase, voy pensando que ese libro o esa clase, tiene mucho que enseñarme que yo no se. Estoy convencido de ello. Desde pequeño tengo esa manera de ser, pienso que ese libro que estoy abriendo lo ha escrito alguien que sabía o era un experto en algo, y quería exponerlo para que los demás lo supiéramos también, así que de momento, ese sabe algo más que yo. Es cierto que a veces no aprendes mucho pero siempre te puedes llevar al menos una idea clara de como tu no harías las cosas. Pero analizalo bien, porque quizá es la manera correcta y tus prejuicios nublan a la sabiduría. Así pues, yo creo que es mejor tener una actitud abierta en la que pensamos que ahí donde hemos caído, hay algo para nosotros que de cualquier manera nos va a hacer mejores.
Con los compañeros de práctica de Yoga
A mi, mis compañeros de práctica siempre me han corregido. Cuando uno está detrás de ti o te está ayudando, desde fuera ve bien las cosas y tiene perspectiva. Nunca me ha molestado, la verdad. Me gusta porque me ayudan. Un día vi a un compañero decirle a otro que estirase mas el brazo derecho porque estaba algo más encogido que el izquierdo. ¿sabéis que le dijo? Le dijo que como ahí estaba el Hígado, lo estiraba menos. Le dijo eso! Es ridículo! Casi me da un ataque de risa. Nunca más le ayudó, claro. Imagino que aún se le dobla ese brazo, no lo sé.
Así que la pregunta que se plantea para mi es: ¿Con qué actitud, y con qué intención voy a la clase?
Yo os voy a responder a la pregunta, según lo hago yo: Voy con la actitud abierta de aprender lo más que pueda de mi profesor y mis compañeros cuando me ayudan y voy con la intención de mejorar y depurar mi práctica para que la ejecución de las Asanas impacten en el contenido mental y lo refinen.
Así que para mi está claro que si tu actitud es la de mostrar lo que sabes y tu intención es que el profesor y tus compañeros se magnifiquen con tu práctica, no vas a aprender, vas a molestar a los demás, al profesor y no vas a sacar nada en claro. Bueno sí, que estás por encima de los demás, por supuesto.
Pues tengo noticias, solo aprenden los humildes. Pero los humildes siempre, porque quizá fuiste humilde con esa primera persona que te dio clase, pero luego con los demás tienes esa actitud e intención que comentaba antes, con lo cual solo vas a aprender un poco, pero nada más que un poco. Así que tal como yo lo veo, en líneas generales el aprendizaje depende de la humildad que tenga el estudiante.
Así, vaya donde vaya, a una clase, ponencia, charla o presentación o lo que quiera que sea, para mi la cosa es que voy aprender algo seguro, y ya solo con ir así, aprendes, porque estás abierto a aprender. ¿Como no vas a mejorar en algo si estas dispuesto a hacerlo? Mejorarás seguro. Que sí, que todos hemos caído en clases o lo que sea que nos damos cuenta de que la persona que lo está impartiendo no es un experto, o no lo tiene refinado, o lo que sea, que si, siempre puede pasar eso. Pero eso va a ser una entre un millón, y enseguida te vas a dar cuenta. Bueno, algo le sacarás. Quizá expresión que te vendrá bien a ti que también das clase, una analogía para utilizarla en tu vida normal, una manera de entrar a una determinada postura que ni siquiera te habías planteado antes. Siempre le sacarás algo aunque el conjunto no sea del todo de tu agrado o de tu manera de ver las cosas. Pero insisto, la diferencia la vas a poner tu con tu actitud y tu intención.
Así que os animo a que a la próxima clase que vayáis, el próximo libro que leas o la próxima vez que un niño os esté contando algo penséis: ¿que hay aquí para mi? O aún mejor: Aquí hay algo para mi, voy a estar atento y me lo voy a llevar como un tesoro. Al final atesoraras muchos y buenos conocimientos que te ayudarán a ti y a los demás, lo que crea un círculo virtuoso en el que todos salimos ganando. Es un Win Win total!
Así es como yo lo veo al menos, como alumno y como profesor.
Y nada más, llegamos así al final de este episodio en el que hemos hablado un poco acerca de la actitud de aprender en las clases de Yoga.
Espero que me sigas acompañando en este pequeño y humilde viaje de Yoga y que podamos seguir aprendiendo juntos todos porque al final ese es el objetivo del Yoga y de la vida.
Ya sabéis que si tenéis cualquier consulta o sugerencia será bienvenida y podéis pasaros por la web y dejar un comentario sobre lo que opinas de lo que hemos visto hoy, que mola ver lo que otros Yogis y Yoginis opinan.
Nos escuchamos la semana que viene.
Es todo por hoy
Hari Om Tat Sat!
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