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No digo que la vida social no influya en nuestra felicidad, sino que no es necesaria para ser feliz. Entiendo por vida social el tener que salir de fiesta con amigos/as, tener reuniones sociales y encuentros con determinados grupos. Evidentemente, no me estoy refiriendo a vivir aislado como un ermitaño, sólo/a y sin nadie, sino que, como ha quedado patente durante la pandemia, también podemos ser felices con un reducido grupo de personas que, perfectamente puede ser nuestra familia.
Me da que se ha sobrevalorado las relaciones sociales y el conocer a cientos de personas. No digo que no esté mal, sino que no es el paradigma de la felicidad. Tener un millón de amigos no me hace más feliz, tener una agenda repleta de actividades sociales no me hace mejor, ni llevar una vida más plena. En cualquier caso creo, es más necesario, tener unas relaciones de calidad antes que la cantidad.



