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M a r z o 3 El hombre más feliz del mundo es aquel que contribuye con la felicidad del mayor número de sus semejantes, paseaba descalzo, la arena bajo tus pies, tus pies permanecían en el agua y la arena la sal quemaba en ellos, el sendero lo cubría todo era como meditar y visualizar que todo se hundía en la serenidad de tu cansado viaje, te acercaste al límite de tu vibración, la voz interior te suministraba un encarecido ego asociado de convencimiento, te quedaste tantas veces y arrojaste tu piedad tu vulnerabilidad te encaminó por la enredadera que aprisiona tu porvenir, y sacudirse muchas veces tu ansiedad desbordada, estabas llena de planes, te sonreía con la calamidad inscrita en la referencia que te llena los sentidos, te sobrecarga la angustia y se desborda tu aprecio, y te preguntas como lo haré y te contesta tu ego ensombrecido, quizá sea mejor que sostenga la humildad ante todo, nada te desconcierta y en tu fragilidad abraza tu Fe, no estás solo, como lo estarías date cuenta las estrellas del cielo, cada una fue creada para iluminar tu sendero abriga en tu mente y en tu corazón la hermosa presencia , no temas decir que fue lo que dejó de ser importante?, mejor sumérgete en la vida misma y descubre en una totalidad plena, después de todo eres vida eterna.



