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La sanitización es un intento humano por tratar de ocultar o maquillar el pecado para parecer espirituales ante los demás. La santificación, en cambio, es una obra divina y profunda que transforma al creyente, desde adentro hacia afuera. "Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo—, irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. " 1ª Tesalonicenses 5:23



