Show notes
¡Estás haciendo el ridículo! Esa fue la expresión que usó un hijo al gritarle a su mamá en medio de la cancha, cuando ella estaba emocionada por su desempeño. Me pareció un poco grosero de su parte referirse así a su madre. Creo que el que realmente hizo el ridículo fue él, porque la gente lo reprendió por su actitud. Pero ¿cuántas veces hacemos el ridículo? ¿Cuántas veces olvidamos a quienes nos rodean y actuamos de manera tonta? ¿Cuántas veces nos ridiculizamos solos?Una frase que me quedó grabada dice: "Nada muestra tan claramente el carácter de una persona como lo que revela cuando hace el ridículo". Normalmente, se refleja lo que hay en el corazón, porque, como dicen las Escrituras: "De la abundancia del corazón, habla la boca" (Mateo Aquí van algunos consejos para no hacer el ridículo: piensa antes de actuar y hablar, recuerda que siempre hay alguien a tu alrededor (hay una audiencia), evalúa que tus palabras tienen poder, reconoce que tus acciones afectan a otros y, sobre todo, ten presente que Dios está con nosotros siempre. La Biblia dice en el Salmo

