Show notes
Llegar a casa luego de un día ajetreado, repleto de tareas y periplos por el centro de la ciudad, solo para colocar los hombros sobre la cabecera de nuestro lecho y pensar ¿Por qué? ¿Por qué hago lo que hago y, precisamente, para qué?
De sensaciones similares hablaremos hoy, y para ello recitaré fragmentos de la obra de Albert Camus.

