Es un error común pensar que el agotamiento ocurre después de que una persona está en la fuerza laboral durante muchos años o es una condición reservada solo para altos ejecutivos, presidentes de empresas y personas en entornos de trabajo muy estresantes y de ritmo acelerado. Aunque todas estas son posiciones y condiciones que pueden conducir al agotamiento, la realidad es que el agotamiento puede ocurrir a cualquier edad, en cualquier período de la vida y entre numerosas ocupaciones o roles de vida.
El síndrome de burnout es un estado de agotamiento mental, emocional y físico que se presenta como resultado de exigencias agobiantes, estrés crónico o insatisfacción laboral o personal.
Los síntomas físicos incluyen dolor de cabeza o de espalda, trastornos del sueño, náuseas, tensión muscular y cansancio. Desde el punto de vista emocional, las personas pueden sentirse irritables, tensas y desmotivadas.
El burnout es una palabra que trata de definir un estado de ánimo, y este estado de ánimo no existe por si solo, está directamente ligado a la ansiedad o la depresion, por lo que es fundamental que identifiques los pensamientos que tienes y que generan esas emociones negativas, para poder trabajar en cambiar la forma en la que te sientes.
Por ejemplo:
- La casa, los niños, todo lo que tengo que hacer es abrumador y no voy a poder con esto.
- No puedo con mi trabajo, voy a fracasar.
- Esta relacion nuca va a cambiar.
- No soy lo suficientemente inteligente/experimentado/competente.
- La casa, los niños, todo lo que tengo que hacer es abrumador y no voy a poder con esto.
- No seré capaz de hacerlo.
- Esta relacion me aplasta, no puedo más.
- No estoy a gusto con mis compañeros de trabajo/jefe/amistades/pareja, ellos piensan menos de mi.
- Las personas pensarán que soy ineficiente o que no soy apto para el trabajo.
- Fallaré y me despedirán.
Y muchos más...



