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Dejarle el control al Señor le permite a uno pararse lejos del alcance del enojo y su odio.Aunque contrario a nuestras experiencias, el enojo puede ser controlado. Aprende las dinámicas emocionales y espirituales del enojo y como la amabilidad, paciencia y misericordia son supremamente mejores que nuestro trato arrogante de otros

