La verbalización en el estudio del violín: tocado y hundido.
Entendemos por verbalización aquel método de estudio en el que utilizamos el lenguaje verbal articulado a la vez que tocamos el instrumento. La intención de la utilización de este método de estudio es la de realizar un estudio mucho más consciente utilizando el poder del lenguaje verbal.
Cuando tocamos un instrumento la mente es la encargada de dar las órdenes y el cuerpo es el encargado de ejecutar estas órdenes. Verbalizar lo que estamos pensando hará que nos demos cuenta si hay una correlación real entre lo que pensamos y lo que tocamos.
Muchos estudiantes se ven frustrados en muchas ocasiones porque no logran plasmar en su sonido lo que oyen o que quieren transmitir, y muchas veces se debe al autoengaño que nuestra mente está diseñada para la supervivencia y, por tanto, rehuye de lo que nos es complicado.
La práctica instrumental requiere de una capacidad de concentración o “foco” y de unas capacidades técnicas muy elevadas, y nuestra mente nos engaña para evitar el sufrimiento momentáneo que le supone el desgaste de energía necesario para interpretar un pasaje y, más aún, toda una obra. Por otra parte, la mente es muy manipulable y es ahí donde, mediante la verbalización, podemos engañarla. Nuestro cuerpo raramente ejecutará órdenes que no vengan de nuestra mente, y el hecho de verbalizar lo que queremos hacer forzará a nuestra mente y por tanto a nuestro cuerpo a tocar exactamente de la forma que deseamos; y es que, al fin y al cabo, la verbalización es un engaño.

