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Somos conscientes de los huesos hasta que envejecemos (a excepción de aquellos que se los quebraron alguna vez). También, cuando hace frío. Dios mostró una extraordinaria enseñanza a partir de un valle de huesos secos.
Somos conscientes de los huesos hasta que envejecemos (a excepción de aquellos que se los quebraron alguna vez). También, cuando hace frío. Dios mostró una extraordinaria enseñanza a partir de un valle de huesos secos.