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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha puesto como prioridad proteger la selva amazónica, un requisito clave para el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Un año después de asumir el cargo, sus esfuerzos han reducido a la mitad la deforestación en el Amazonas. Sin embargo, el costo de este logro es el sacrificio del Cerrado, una sabana que ya ha perdido la mitad de su vegetación natural debido a la agricultura intensiva de soja y maíz.


