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¿Estoy en lo correcto creyendo en Jesús?Desde los inicios de la historia humana ha existido la lucha entre lo verdadero y lo falso. Adán y Eva tuvieron que enfrentarse a ello, discerniendo entre las palabras de Dios y las de Satanás, lamentablemente para la raza humana, se equivocaron y consideraron correcto lo que era falso.Como ellos, todos nosotros también luchamos con discernir entre la verdad y el error, por eso, cuando Jesús se encarnó y llevó a cabo su ministerio, aprovechó la petición humilde de sanidad de un paralítico, para dejar muy en claro, quién era Él.Una parte de la historia es esta:Marcos 2:8-11“Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.”Momentos antes, Jesús le había dicho al Paralítico que sus pecados habían sido perdonados, razón por la cual los escribas y fariseos que estaban presenciando ese momento, se preguntaron: ¿Con qué autoridad Jesús se tomaba la atribución de perdonar pecados si solo Dios podía hacerlo?Una pregunta que inicialmente es válida, porque, efectivamente solo Dios puede perdonar pecados (Is. 43.25; Dn. 9.9).Así que parecía una blasfemia que un hombre se atribuyera el perdón de pecados, insultando el carácter santo de Dios y lo sagrado de su Palabra (Demarest. 2005).Pero, aunque el raciocinio de estos hombres sonaba adecuado y religioso, ellos estaban ignorando algo muy importante; que era justo lo que Jesús quería demostrar por medio de este milagro, que: ÉL ES DIOS.Ellos no estaban frente a un hombre común y corriente, frente a un pecador que, al atribuirse esta autoridad, estuviera blasfemando, ¡no! … Estaban delante de Aquel que tiene autoridad sobre los cielos y la tierra, sobre los mares y los vientos, el que resucita muertos y el que con su misma muerte y resurrección llegaría a vencer a la muerte misma. Ellos estaban ignorando a propósito el testimonio de Juan el bautista y el que se escuchó el día que Jesús fue bautizado, cuando una voz del cielo dijo: “Tu eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” (Mr. 1.11)Así que, para responder a las acusaciones mentales de los escribas, Jesús obró el milagro de sanidad en el paralítico, para que por medio de este milagro se confirmara su autoridad y naturaleza divina, porque ¿quién puede hacer que un paralítico ande? O ¿Quién puede hacer algo que vaya en contra del orden de la naturaleza? ¡Solo Dios!Este hecho probó su autoridad y sus credenciales, su llamado y su derecho a ser nuestro Señor y Salvador.Ahora, ¿Cómo podemos responder ante esta verdad?De dos formas: La primera es como lo hicieron los escribas y fariseos: rechazándola, negándose a creer en Jesús y asegurándose la condenación eterna. Y la segunda, es como lo hizo el paralítico, que creyó en la autoridad de Jesús y por eso con humildad se acercó a Él, pidiéndole que le salvara.¿Cuál camino vamos a tomar?Pues, ojalá sea el camino que conduce a Jesús, porque su Nombre, su naturaleza, su poder, su autoridad y su amor, nos garantizan que nuestra vida y fe están firmes en su persona.Ver mas en... MinisterioUMCD.org--- Send in a voice message: https://anchor.fm/ministerio-umcd/message



