Show notes
¿El problema es realmente Naya Fácil o el hecho de que una influencer haya llegado a vivir donde históricamente han vivido las élites? ¿Por qué cuando un empresario se hace millonario hablamos de mérito, pero cuando lo hace una creadora de contenido hablamos de decadencia? ¿Estamos cuestionando la ostentación o estamos decidiendo quién merece el éxito? Quizás el verdadero fenómeno no sea su penthouse, sino descubrir cuántos chilenos aún creen que ciertos espacios siguen reservados para determinadas personas. Porque al final, esta historia no habla de Naya Fácil. Habla de Chile, de sus prejuicios y de lo incómodo que resulta aceptar que las nuevas formas de generar riqueza están desordenando las antiguas jerarquías sociales.



