La historiadora Magdalena Dittborn Callejas pone el foco en un fenómeno tan cotidiano como revelador: en Chile, la muerte no solo se llora, se convierte en un acto público cargado de sentido. A 80 años del Hogar de Cristo, el archivo “Funerales de Chile” muestra cómo las despedidas multitudinarias —desde flores lanzadas en la Pérgola hasta caravanas humanas por la Alameda— operan como verdaderas catarsis colectivas. Pero también como espejos incómodos de lo que somos. ¿Qué se revela en esos rituales donde emoción, memoria y comunidad se entrelazan? ¿Cuánto hay de historia y cuánto de reconstrucción emocional? Una conversación que instala una idea inquietante: quizás Chile se entiende mejor en cómo despide a los suyos que en cualquier relato oficial.



