La detención de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses instala una pregunta incómoda pero urgente: ¿existe realmente un Derecho Internacional que se aplique a todos por igual? Mientras Estados Unidos justifica la operación y la comunidad internacional guarda silencios selectivos, el principio de soberanía queda reducido a un argumento flexible, útil solo cuando conviene. La ilegalidad del régimen venezolano, las elecciones cuestionadas y el uso de la fuerzaa extraterritorial chocan en un escenario donde ya no mandan las normas, sino el poder, los intereses y la correlación de fuerzas. El exembajador Samuel Fernández Illanes pone el foco donde duele: cuando las reglas se rompen desde arriba, el orden global deja de ser derecho y pasa a ser excepción permanente.



