Show notes
En plena descomposición del sistema político, los pactos se desarman, los liderazgos se fracturan y los partidos se vacían de sentido. Mientras Matthei y Kast se atacan, Jadue actúa como caudillo y la DC pierde a su presidente por una alianza incomprensible con el PC. La polarización reemplaza al debate, el cálculo personal al proyecto colectivo. Todo esto, mientras la ciudadanía, cansada y silenciosa, asiste como espectadora a un espectáculo que ya no la representa. ¿Hasta cuándo una política que se mira al ombligo puede sostener la democracia?



