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El título “María, Madre de Dios” es un buen ejemplo de la forma en que los obispos convinieron proceder en un concilio ecuménico bajo la guía del Espíritu Santo para articular y proclamar la fe correcta. Veamos algunas de las controversias históricas y teológicas que llevaron a esta gran aclaración en el Concilio de Éfeso en 431.



