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Nuestra vida no es posesión nuestra. Tenemos que ofrecerla a María, nuestra mamá, porque ella es la única que nos va amar sin importar lo que pasa a nuestro alrededor. Abandona tu vida y entregasela por completo a ella.
Nuestra vida no es posesión nuestra. Tenemos que ofrecerla a María, nuestra mamá, porque ella es la única que nos va amar sin importar lo que pasa a nuestro alrededor. Abandona tu vida y entregasela por completo a ella.