Show notes
Las grietas no aparecen de repente.
Primero son pequeñas.
Casi invisibles.
Una palabra mal dicha.
Un resentimiento no resuelto.
Una conversación que nunca ocurrió.
Un perdón que nunca llegó.
Y con el tiempo, aquello que parecía insignificante comienza a dividir.
Sucede en los hogares.
Sucede en las amistades.
Sucede en las iglesias.
Y también sucede en el corazón.
Por eso Jesús habló una verdad que sigue siendo urgente para nuestros días.

