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Fuimos llamados con un propósito y apartados para una tarea específica. Sin embargo, el sistema todo el tiempo nos quiere separar de nuestro llamado, nos ofrece otras alternativas o quiere que negociemos nuestros principios.Lo mismo sucedió cuando Dios llamó a Moisés para que guiara al pueblo de Israel hacia la libertad, el faraón intentó negociar con él; primero queriendo que lo hagan a su forma, luego quería que adoren a Dios pero inmersos en un sistema corrupto e idolatra, después ofreciendo la libertad sólo a los hombres e intentando quedarse con las mujeres y los niños para someterlos al sistema, y por último queriendo quedarse con sus recursos. Pero Moisés no estuvo dispuesto a negociar nada, sino que cumplió al pie de la letra con lo que Dios le habia dicho.

