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La palabra de Dios es real y verdadera, no podemos cambiarla ni agregarle ni quitarle, su palabra es y será siempre la verdad, nos hace un llamado a obedecerla sin desviarnos.
La palabra de Dios es real y verdadera, no podemos cambiarla ni agregarle ni quitarle, su palabra es y será siempre la verdad, nos hace un llamado a obedecerla sin desviarnos.