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Continuamos el mensaje “¿Soy yo guarda de mi hermano?”, hablando acerca del perdón, la reconciliación y la misericordia. Jesús nos enseña a no pagar mal por mal, a orar por nuestros enemigos y a responder con bondad cuando atraviesan una necesidad verdadera, sin confundir el perdón con devolverles automáticamente la confianza o el acceso a nuestra vida.
También reflexionamos en la parábola del buen samaritano y en nuestra responsabilidad de no pasar de largo ante la persona que Dios coloca en nuestro camino. Un llamado a examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿estamos levantando cercas o construyendo puentes?

