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Querido Dios gracias por estar por permanecer, habitar y gobernar mi vida, gracias porque me amparas con tu gracia y a través de ella me ves Santa e irreprochable y con corazón, puro, con humildad y sin maldad. No imagino mi vida sin ti, mi más grande poema para ti es: ¡que me falte todo menos tú! Tú conoces Dios el gran sufrimiento que la humanidad atraviesa y solo te ruego desde mi naturaleza, que no dejes de amparar con tu gran bondad. Salva señor aquellos que no te pueden ver por su desesperación y ahí en su dolor da auxilio a su situación. Qué ellos puedan ver tu amor y que nada les dé temor, porque habitas en su corazón. En el nombre del señor Jesucristo Amén.



