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- Érase una vez un mono que vivía junto a la costa. Tenía la suerte de que, desde su árbol favorito, podía admirar la belleza del inmenso mar ¡Cuánto disfrutaba contemplando el fuerte oleaje en invierno y las calmadas aguas en los meses de verano!
El árbol en cuestión era un manzano. En él pasaba la mayor parte del día, escalando por la copa para mantenerse en forma y mordisqueando una tras otra las ricas manzanas que tenía a su alcance.
Desde la orilla, un tiburón solía observarle con envidia porque él no podía llegar hasta la fruta madura que pendía de las ramas. Un día, le gritó con todas sus fuerzas:VEN Y DISFRUTA CON MIGO ESTA NARRACION

