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Recuerda: "Ni el tiempo Vuelve, ni la vida se repite".
Y el mayor tesoro que Dios nos ha regalado, no son las cosas que tenemos, sino las personas con las que compartimos la vida.
Así que, vive de tal manera que, cuando llegue el último día, no te sobren sólo riquezas... sino recuerdos, abrazos, gratitud y la paz de haber dejado huellas imborrables en la vida de quienes te conocieron.
No esperes perderlo todo para descubrir que ya lo tenías todo. Porque la vida es un regalo, la familia es un tesoro y Jesucristo es la única esperanza que jamás te dejará.



